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viernes, 28 de marzo de 2014

Lost.


Ese momento en el que descubres que perdiste tu rumbo en un lugar del camino, en el que no sabes si ir hacia la derecha o la izquierda, o ir hacia delante o marcharte por donde has venido. Es en ese momento en el que reflexionas y piensas qué ha pasado en todo este tiempo y lo intentas asimilar todo en milésimas de segundos. Es como si toda tu vida pasara ante ti en un instante y lo ves todo, sí, pero no acabas de entender qué debes de hacer ahora.
Ves a todos los demás decididos, seguros de sí mismos y los envidias en lo más profundo de tu ser. Desearías ser como ellos, saber cuál es tu lugar, tu camino, tu destino. Simplemente, saber algo desde donde partir a lo demás. Pero no tienes nada. Absolutamente nada. Eres como un náufrago perdido en una isla desierta, no encuentras la forma de salir y eso te acabará consumiendo. 
Estar durante mucho tiempo en esta situación te volverá loco. Y lo sabes. Y por eso te empeñas en encontrar tu sitio, descubrir qué hay para ti en el mundo. Y fallas. Y caes. Y así una y otra vez hasta que por fin lo logras, descubres cuál es tu dirección en la vida, muchas veces satisfactoriamente, otras veces penosamente (la mayoría de las veces, de hecho), en las que sí, lo consigues, pero nada es de la forma con la que tú soñaste que sería.

martes, 25 de marzo de 2014

Esa soy yo.

La chica de la sonrisa fingida y la mirada cansada. La de las continuas lágrimas en sus ojos llenos de ojeras y unos cascos siempre introducidos en sus orejas. La chica en la que nunca te fijarías aunque pasaras a su lado. La de la voz desgarrada por tanto chillarle al silencio. Esa soy yo. 
Demasiado dolor, drama y decepción para este pobre corazón. Demasiada música para llenar a esta alma tan vacía. Demasiada soledad. 
¿Sabes qué? Que yo no elegí esto. El destino lo escogió, como quien elige algo con los ojos vendados. Azar. Pura suerte.
¿Y por qué esto? ¿Quién lo eligió? Quiero cambiarlo, deshacerlo todo, despertarme una mañana y descubrir que nada es igual. Que yo no soy la misma, quizá más guapa y delgada, no sé, mi prototipo de chica ideal, con mis buenas virtudes y unos cambiados defectos, pero diferente; y que la gente de mi alrededor sea más amable, más simpática, más cálida, no tan cruel y despiadada. Y sobretodo, quiero dejar de ser invisible la mayor parte del tiempo y aparecer solamente en determinadas ocasiones.
Estaría bien vivir en un mundo que tú hayas elegido y no en este mundo que te ha elegido y te ha convertido en lo que a él ha querido. Pero me temo que a esta chica le tocará seguir soñando con todas estas cosas, y asumir que el destino es demasiado caprichoso. Pero bueno, no todo es malo, al menos no mientras no me hayan arrebatado el mundo de mis sueños en el que yo soy lo que quiero ser y sucede lo que yo quiero que ocurra. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Gris.

Por mucho que lo intentemos, nunca podremos huir de nuestro pasado. Está ligado a nosotros, de alguna manera, y por mucho que te esfuerces no podrás conseguir echarlo de tu vida. 
Tu pasado es parte de ti. No puedes rehuirle, tienes que aprender a superarlo, a aceptar lo que en su día fuiste e hiciste, y ver y apreciar las cosas buenas de él.
Sé que muchas veces no es fácil porque nuestro pasado es demasiado horrible y doloroso (créeme que el mío no es muy bonito que se diga), pero todo tiene su parte buena, y tenemos que sobreponerla a lo malo, a lo oscuro, al dolor.
Tenemos que aprender que todo no es o blanco o negro, si no que también hay gris, mucho gris. Pero nosotros nos empeñamos en verlo de otra manera y cambiarlo de color, y el gris no es un color tan feo, es más, es el color de la salvación, más incluso que el blanco. El gris nos mantiene con los pies en la tierra. 

viernes, 21 de marzo de 2014

Serás lo que quieras ser.

Serás el rayo de luz
que ilumine
cada uno de los rincones
de esta oscura y fría celda
que es mi corazón.

Serás el alto faro del puerto
que guíe con su resplandor multicolor
a los pesqueros 
que no encuentran su camino
en el amplio mar.

Serás la más alegre 
de las canciones
entonadas en un día gris.

Serás la inspiración
de aquel que se atreva
a crear la octava maravilla del mundo.

O bien serás el frío
que cale mis huesos
un día de lluvia.

O serás la pesadilla continua
que inunde mis sueños
noche tras noche, 
aterrándome, 
volviéndome loca.

O puede que seas 
la ráfaga de viento
que apague mi luz,
llevándote así
todo contigo.

¿Y te atreverías a ser
el puñal que se hunda
en mi pecho
lleno de cicatrices
aún sin sanar?

¿Que serás?
¿Serás mi salvación
o mi destrucción?

Serás lo que quieras ser,
pero ten cuidado,
porque yo también. 

domingo, 16 de marzo de 2014

Deberíamos aprender a contemplar y callar y no hablar por hablar.

No hables más
si solo vas a decir
palabras hirientes 
que dejen marca en mi alma.

No voy a permitir
que intentes llevarte
todo lo que hay en mí,
toda mi esencia.  

Lo que para nosotros puede ser un objeto corriente, puede serlo todo para otra persona. Puede que lo haga sentir seguro, que lo haga sentir fuerte, que lo haga creer... Puede que sea todo lo que le queda, y puede que lo descubras cuando ya sea demasiado tarde.
Por eso odio mucho a aquellas personas que juzgan sin conocer, que hablan por hablar, que se ríen hasta de su propia sombra. Me parece hasta en parte cruel. Es como si te rieras de los sentimientos de alguien. Y dime: ¿a ti te gustaría que se rieran de los tuyos? ¿que los criticasen? ¿que los insultasen?
Algunas veces es mejor callar y asimilar que no todos somos iguales y no intentar dañar a los demás con nuestras palabras. Pero algunas veces lo hacemos sin intención alguna, y es entonces cuando no duele, cuando se perdona, pero cuando hablas para herir... entonces prepárate para la venganza de esa persona, o para observar su valentía, o simplemente para verla caer con ellas.

jueves, 13 de marzo de 2014

Conexiones mágicas.

El escenario me llamaba, de alguna manera. No sabía si acudir a su llamada o permanecer en mi sitio, observándolo todo, pero al final ganaron mis deseos de bailar y cantar hasta quedarme sin voz.
Puedo jurar que fueron los instantes más bonitos de toda mi existencia. Yo, la música, la letra, el público y nadie más. Esa conexión, ese ambiente. 
Siempre pensé que la música era lo mejor que me podía pasar, pero nunca me consideré lo suficientemente buena. Y ahora, mírame, ahí estaba, delante de miles de personas, cantando, transmitiendo con ello miles de sentimientos, causando lágrimas, causando sonrisas, causando gritos.
Era tan, tan feliz... Pero era otro simple sueño, como siempre. Yo nunca conseguiría eso, por mucho que lo desease, por mucho que me esforzase. 
Me hacía daño, pero no mucho, porque por mucho que yo no pudiera ser buena en la música, ella siempre estaría ahí para llenar mi alma de miles de cosas.
La música... Siempre estará ahí. Puedes ser bueno, puedes ser malo, pero si sientes lo que escuchas, lo que cantas, no hay nada perdido, supongo. Otra cosa es que lo intentes. Y fracases. O ganes. O simplemente te quedes estancado en tus ensoñaciones durante años. 
El futuro es incierto, y pueden pasar muchas cosas, y yo tengo claro que no lo conseguiré, pero al menos la música seguirá ahí, y mis sientimientos también.

miércoles, 12 de marzo de 2014

¿Y por qué no deshacernos del dolor?

El dolor es una señal de que estamos vivos. Si te das cuenta, si no es por eso, ¿cómo sabemos que estamos vivos? ¿Por el número de veces que respiramos? Una persona puede respirar y estar muerta por dentro, pero esa misma persona notará que sigue aquí por el dolor causado.
Creo que en realidad no sabemos nada ni de la vida ni de nosotros mismos. Podremos saber de qué estamos hechos. Estamos hechos de tejidos, huesos, órganos... Somos un conjunto de células, básicamente. 
Pero, ¿y si te pregunto de que estás hecho tú por dentro? Podrías decir que estamos hechos de múltiples sentimientos, sí. ¿Pero qué sentimientos? ¿Qué cosas? Ni los más expertos científicos saben qué responder a eso.
Tampoco, ahora que lo pienso, sabemos exactamente por qué sufrimos. Es cierto que sufrimos porque o nos hemos hecho una herida, o tenemos un problema del cuerpo, o también se sufre psicólogicamente por algún hecho. Pero sufrimos por tontos. Porque somos seres racionales, somos una de las especies más desarrolladas. ¿Por qué no, ignorar el dolor? Suena una locura, suena algo imposible, pero podemos hacer eso y más, ¿no? Porque podemos hacer de todo. Podemos llegar hasta el fin del mundo, viajar hasta la Luna, tocar las mismas estrellas , ¿y no podemos alejar de nosotros lo que nos hace daño? Parece increíble.

martes, 11 de marzo de 2014

Fantasmas.

Me pregunto cuál fue el día en el que empecé a estar loco. En el que empecé a sentirlos, a verlos, a vivirlos. Siempre pensé que los fantasmas nunca había existido, que eran simples cuentos de brujas. Pero no. Existen, y están por todas partes, acechándonos y esperando el momento idóneo para arrebatarnos nuestras vidas.
Puedo sentir su hélido aliento a mis espaldas. Puedo escuchar lo que susurran. Susurran sus penas, sus súplicas o simples maldiciones contra nosotros. Quieren vernos sufrir como ellos, quieren arrebatárnoslo todo. ¿Por qué? Todavía no lo sé, pero un día lo acabaré averguando, pero no será hoy. 
Te escribo esta carta porque estoy tan sumamente loco que ya no puedo articular palabras con claridad. Me consumen, me destruyen, me matan lentamente. Se intentan llevar mi vida de alguna manera, y sé que acabaré cediendo.
Por favor, no dejes que me lleven. No todavía. Quédate conmigo. Hazme sentir vivo. Haz desaparecer a todos estos fantasmas con tu sonrisa. Por favor te lo pido.
Y ahora, me iré a dormir. Aunque sé que no lo haré. Estos malditos fantasmas nunca me dejan descansar en paz. Pero no hablando literalmente, claro.

Firmado por: El futuro fantasma que hallarás debajo de tu cama.

domingo, 9 de marzo de 2014

Pesadillas.

No recuerdo muy bien cómo llegué aquí. No me acuerdo de hacia dónde iba este tren que parece no tener ni un lugar de ida ni de retorno. Está perdido en las inmensidades del mundo, tanto como yo, quizás, por eso soy su pasajera, supongo.
Escucho a alguien hablar, pero sus palabras parecen estar tan lejanas que son realmente indescifrables. Son como los susurros, cuando los escuchas te pones nervioso, ya que no sabes lo que están diciendo y te mata la curiosidad.
Me levanto, pero enseguida tropiezo. ¿Cón qué? No lo sé. ¿Con mi dignidad, tal vez? ¿Con mis penas? ¿Con mi dolor? 
¿Seguro que esto no es un sueño? O mejor dicho, ¿una pesadilla? ¿No es simplemente eso, un sueño, algo que solamente ocurre en mi mente? Tal vez. O tal vez no.
Estoy realmente perdida en un laberinto. Busco y busco, pero no hay salida. Ni hay gente. No hay nada, ni nadie.
Entonces, ¿qué es esto? ¿y las voces? ¿y todo? 

— Simplemente, ya no hay nada. Tampoco hay nadie que pueda traerte de vuelta. Estás perdida... Estás... Estás muerta. — dijo una voz fría y firme.

Y en ese instante, mi cuerpo tocó el suelo, pero era blando, muy blando, y entonces fue cuando abrí los ojos de una vez. Había sido una pesadilla. Otra vez. 
Un escalofrío me recorrió lentamente la espalda. Había sido totalmente real. Lo sentía, lo intuía, pero no lo supe hasta que vi entre mis manos un pequeño papel arrugado en el que ponía: "Ganaste esta vez, pero no ganarás a la siguiente."
Y así fue el comienzo de mis noches de insomnio. 

Euforia.

Escucha esta canción mientras lees esto. Puede que no pegue con lo que vayas a leer, pero creo que te gustará escucharla mientras la lees, al igual que a mí me ha gustado escucharla mientras escribía esto. 

 


Ese sentimiento de "especialidad", por llamarlo de alguna manera cuando consigues que aquella persona a la que siempre perseguiste te hace caso, aunque sea una milésima de segundo.
Esa sonrisa que te ilumina el rostro al pensar que conseguiste algo muy difícil de conseguir y que solo conseguías en tus más inalcanzables sueños. Esa euforia, la adrenalina que recorre tus venas, ese momento de éxtasis que nunca cambiarías por nada del mundo.
Las cosas se consiguen tras mucho esfuerzo y dedicación, dicen. No siempre temprano, pero tampoco tarde. Sólo hay que saber esperar y encontrar el momento. Tu momento.
Oh, no sabéis lo que es esto. Sentirte alguien para tu alguien, ya sabes. Sentirte... Sentir como si fueses capaz de destruir el diamante.
¿Sabes qué? Me gusta esta sensación. Y me gustaría encerrarla en un tarro y vivirla cuantas veces quiera, y te aseguraría que abriría el tarro millones y millones de veces, y nunca me cansaría. Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, he dicho. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Ángeles.

"Y yo no creía en los ángeles, hasta que la vi sonreír."

 Somos unos ignorantes al pensar que los ángeles sólo se hallan en los cielos. Los ángeles están por todos lados, están en casa, en el instituto, en la calle... Hasta en el lugar más remoto, allí habrá un ángel.
Y te preguntarás: ¿Ángeles? ¿No se supone que no existen?. Y sí, no existen. No existen para aquellos que no se atreven a mirarlos. 
¿Y que dónde están, si nunca los has visto? Querido, un ángel no es el ser divino, con aureola y alas que todos conocemos. Un ángel es aquella persona que con una de sus sonrisas es como si te entregara el mismo cielo en persona, que te cuida, que te protege, que te da afecto, que te apoya y que simplemente estará detrás de ti día y noche velando por ti. Esos son los verdaderos ángeles, no los que existen en meros libros de mitología. 
Por eso, ahora que sabes esto, te darás cuenta de que hay más de un ángel a tu alrededor, y del que nunca te habías percatado o no lo habías mirado de esa manera.
Ahora ve, e intenta valorar a ese ángel que nunca supiste valorar, porque recuerda: estos ángeles no tendrán alas, pero pueden irse igualmente.

martes, 4 de marzo de 2014

Noches.

Benditas las aguas,
que traen consigo tu nombre
y el de nadie más.

Benditas las estrellas,
que dibujan tu figura
camuflada en constelaciones.

Bendita la luna,
que consigue siempre
iluminar mi corazón 
en las noches más oscuras.

Bendito tú,
que siempre consigues
hacerme feliz 
sin pretenderlo.

Gracias por cada sonrisa
y cada lágrima derramada por ti
porque son las únicas
que han llegado a merecer la pena.

Gracias por compartir conmigo
interminables noches de insomnio
en las que ambos
perdíamos la cabeza, locos.

Gracias por acompañarme esta noche
en la que el mar, las estrellas, la luna y tu corazón
hacen del mío un lugar
mucho más bonito.


sábado, 1 de marzo de 2014

Minas de papel.

Y abrió su cuaderno, vacío, como ella misma, y empezó a escribir palabras en él. Muchas palabras. Algunas de amor, otras de tristeza, otras de dolor, de confusión, de duda, y otras de esperanza, pero todas ellas carecían de significado. Carecían de significado porque ella estaba vacía, y por tanto era imposible que pudiese transmitir algún sentimiento.
Siempre se preguntaba por qué lo hacía, por qué escribía, y siempre una vocecilla acudía a su mente y le decía: "Escribes para liberarte del dolor que tienes que vivir."
Y eso hacía. Hiciera frío, calor, viento o lluvia, ella escribía en su cuaderno. No se separaba de él, ya que si alguien lo descubriese sabrían mucho más de ella misma de lo que a ella le gustaría.
En realidad, no quería que nadie supiese de ella misma. Quería ser esa desconocida que era para todo el mundo durante toda su vida. No quería que nadie supiera nada para que nada pudiera herirla, ya fueran palabras o meras carcajadas.
Escribía y escribía, y parecía que su bolígrafo tenía una mina infinita de tinta y el cuaderno muchas páginas en blanco todavía. Páginas en las que relataría sus mil y una vivencias, algunas más felices, otras más tristes. Pero seguían siendo eso. Vivencias, aventuras.
Y de hecho, ella escribía esto en su cuaderno bañada en un mar de lágrimas, porque estaba cada día más confusa y aterrorizada, pero mientras tuviese su cuaderno, mientras tuviese cosas que escribir, seguiría viva.