Busco respuestas
a las preguntas formuladas en mi mente.
A las locuras
que pasan por mi cabeza.
Busco el por qué de las cosas
y nunca lo consigo,
por mucho que lo intente,
por mucho que me esfuerce.
A veces busco tanto
que se me olvida qué estoy buscando.
A veces, simplemente
pierdo la cabeza.
Pierdo la cabeza
intentando saberlo todo
y es mi perdición
porque lo mejor es ser ignorante.
Tarde me di cuenta
de que es mejor no saber
a saberlo todo
con sumo detalle.
¿Qué pasará ahora?
Prefiero no saberlo
y seguir viviendo
ajena a todo.
Apaga las luces de la habitación en la que estés, pon música de fondo y, por último, respira hondo. La aventura empieza aquí... Y siempre que quieras tendrás un lugar para quedarte.
.
domingo, 23 de febrero de 2014
El pozo.
"A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.
Amor mío, qué encuentras en tu pozo cerrado?
Algas, ciénagas, rocas?
Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?
Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío
un beso más profundo que tu abismo. [ ... ]
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no me hieras a mí porque te hieres." - El pozo, Pablo Neruda.
Me pregunto qué tiene el abismo para que siempre caiga por él. Es un pozo, sin fondo, en el que vas cayendo y todo cada vez es más sombrio. Dejas de pensar algo bueno, todo pasa de ser blanco o gris a ser negro.
Me pregunto si me querrás a pesar de estas cosas. A pesar de que caiga en él tan inevitablemente, a pesar de que haya monstruos en mi cabeza.
Me pregunto sí tú estarás ahí para levantarme, para llevarme a los cielos, lejos de este frío y esta oscuridad que parecen ser permanentes.
Me pregunto si estarás ahí siempre, para hacerme sonreír, para hacerme llorar de la alegría, para hacerme feliz durante una eternidad.
Siento dudar de ti, de mí, de todo, pero es que una vez que caes en el pozo, ya no ves las cosas con los mismos ojos que cuando estabas en las alturas.
sábado, 22 de febrero de 2014
Ven.
Las sábanas huelen a ti.
Será porque anoche viniste a mi cama
y me besaste en sueños.
Ven, acércate esta noche
y susúrrame al oído
palabras de amor
que despierten a este corazón dormido.
Ven, vivamos esta noche
instantes únicos e irrepetibles
llenos de amor,
pasión y rebelión.
Ven, cantémosle juntos esta noche
a las estrellas que se abren en el cielo
acompañadas por la luna
que iluminará nuestra velada.
Ven, cállame con un beso
o dime que me amas,
pero ven.
Será porque anoche viniste a mi cama
y me besaste en sueños.
Ven, acércate esta noche
y susúrrame al oído
palabras de amor
que despierten a este corazón dormido.
Ven, vivamos esta noche
instantes únicos e irrepetibles
llenos de amor,
pasión y rebelión.
Ven, cantémosle juntos esta noche
a las estrellas que se abren en el cielo
acompañadas por la luna
que iluminará nuestra velada.
Ven, cállame con un beso
o dime que me amas,
pero ven.
jueves, 20 de febrero de 2014
Me gusta...
Me gusta escribirte, aunque sé que no me lees, pero me gusta disfrutar de este seguro anónimato.
Me gusta leerte desde las sombras, porque así puedo descubrir el más oscuro de tus secretos.
Me gusta pensarte, porque te siento más cerca que lejos.
Me gusta mirarte, porque me encanta perderme en tu mirada tan limpia, tan pura, tan encantadora.
Me gusta oírte reír, porque tu voz encandila más que los cánticos más dulces y letales de cualquier sirena.
Me gusta verte sonreír, porque cuando lo haces es como si mi mundo se iluminara con cada una de tus sonrisas.
Me gusta soñarte, porque puedo hacer cualquier cosa que quiera contigo.
Me gusta cantarte, aunque sé que nunca llegarás a escuchar mi voz.
Me gusta quererte, porque este amor no duele.
Me gusta amarte, porque me hace sentir viva.
Me gusta... Me gustas tú.
Me gusta leerte desde las sombras, porque así puedo descubrir el más oscuro de tus secretos.
Me gusta pensarte, porque te siento más cerca que lejos.
Me gusta mirarte, porque me encanta perderme en tu mirada tan limpia, tan pura, tan encantadora.
Me gusta oírte reír, porque tu voz encandila más que los cánticos más dulces y letales de cualquier sirena.
Me gusta verte sonreír, porque cuando lo haces es como si mi mundo se iluminara con cada una de tus sonrisas.
Me gusta soñarte, porque puedo hacer cualquier cosa que quiera contigo.
Me gusta cantarte, aunque sé que nunca llegarás a escuchar mi voz.
Me gusta quererte, porque este amor no duele.
Me gusta amarte, porque me hace sentir viva.
Me gusta... Me gustas tú.
miércoles, 19 de febrero de 2014
No se puede tener todo.
"No se puede tener todo." Esto es algo que me repito todos los días. ¿Por qué? Para simplemente tener un motivo para justificar mi mala suerte.
Me gustaría, por una vez, ganar algo, y dejar de ser aquella chica que lo pierde todo. Pierdo oportunidades, pierdo amistades, pierdo familiares, pierdo... mil cosas que no puedo volver a recuperar. Las cosas se me escapan antes de que yo me dé cuenta.
Estaría bien que tuviese algo de suerte. Que no todo fuese así. Pero todo lo malo acaba, y las buenas cosas llegan, pero... ¿Cuándo? ¿Qué precio he de pagar por momentos mejores? ¿Por las cosas que quiero?
No quiero hundirme más. No quiero ver cómo todos obtienen lo que quieren, cómo todos crecen, y yo mientras me hundo y me quedo sin nada, sólo con los restos de los pedazos que han quedado de mis sueños rotos hechos pedazos.
El futuro cambia las cosas, pero depende, porque la vida es muy caprichosa. Demasiado, algunas veces.
Me gustaría, por una vez, ganar algo, y dejar de ser aquella chica que lo pierde todo. Pierdo oportunidades, pierdo amistades, pierdo familiares, pierdo... mil cosas que no puedo volver a recuperar. Las cosas se me escapan antes de que yo me dé cuenta.
Estaría bien que tuviese algo de suerte. Que no todo fuese así. Pero todo lo malo acaba, y las buenas cosas llegan, pero... ¿Cuándo? ¿Qué precio he de pagar por momentos mejores? ¿Por las cosas que quiero?
No quiero hundirme más. No quiero ver cómo todos obtienen lo que quieren, cómo todos crecen, y yo mientras me hundo y me quedo sin nada, sólo con los restos de los pedazos que han quedado de mis sueños rotos hechos pedazos.
El futuro cambia las cosas, pero depende, porque la vida es muy caprichosa. Demasiado, algunas veces.
martes, 18 de febrero de 2014
Just look at all that PAIN.
Un día te levantas y te das cuenta de que ya nada es como siempre. Que todo ha acabado, de alguna manera. Y lo asumes, o eso intentas al menos. Pero hay un momento en el que bajas la guardia, y sufres más que cuando supiste que todo acabó.
Escuchas cada palabra y cada frase, que se te clavan como si fuesen puñales. Las lágrimas discurren por tus mejillas sin control alguno. Y piensas: "¿En serio lo llegué a superar alguna vez? Qué estúpida y débil criatura soy."
Pero es que por mucho que lo intente, no puedo olvidar todo lo que un día sentí. Los sentimientos son algo que, por mucho que lo intentes, tardan en irse, a no ser que los dejes ir. Y yo no los quiero dejar ir, y por eso creo que esta es mi autodestrucción, una autodestrucción a base de recuerdos felices, experiencias vividas, sentimientos guardados celosamente y música, mucha música.
Espero poder recordar, sentir y vivir esto sin que me duela algún día. Que sea todavía parte de mí, pero que no me afecte. No quiero olvidar, ni apartarme, solo quiero seguir hacia delante, crecer, madurar, ser más fuerte. Porque tengo claro que, aunque os hayáis ido hoy, volveréis probablemente mañana, con más fuerzas, con más cosas que contarme, con más música que me haga llorar, sonreír e incluso temblar. Y yo, como siempre, os estaré esperando.
jueves, 13 de febrero de 2014
Lo que no puedes controlar.
"Hello, hello remember me? I'm everything you can't control." - Evanescence (What you want)
Todo era muy confuso. Ya no era como antes. Estaba cambiando sin saber cómo. Su cuerpo se metamorfoseaba, dejando atrás sus rasgos humanos. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué era? Una bestia.
Miró a la luna y aulló fuerte y largamente. Era su hijo, su esclavo de repente. Era como si la necesitase más que a su propia vida.
Y entonces afloró un sentimiento que nunca había esperimentado. Sentía la necesidad de matar. ¿A quién? No sabía. Cualquiera le servía.
Su conciencia se negaba a hacerlo, aterrada, pero nada podría frenar ahora a aquel ser, que no escuchaba, que no atendía a razones, que quería (necesitaba, más bien) hacer lo que su cuerpo le estaba pidiendo.
Saltó de aquella roca en la que reposaba y corrió por el bosque, de una manera tan mágica que parecía fundirse con él. Ahora sentía que aquel era su hogar de alguna manera. Y sonrió, feliz. Era una sonrisa algo extraña, estaba llena de colmillos realmente afilados, y a cualquiera que la hubiera visto hubiera huido del horror que provocaba.
Iba como un perro en busca de su presa (considerablemente más grande), oliendo cada rincón, intentando detenerse muy poco. Había alguien no muy lejos. Lo sentía, lo intuía, lo sabía.
Nadie podría haberlo parado en aquella situación. Corrió, mucho más deprisa, llevado por la sed de carne, de sangre.
Consiguió divisar a su presa. Estaba al lado de un río de cristalinas aguas, bebiendo de ellas, ajena de todo lo que estaba a su alrededor. No dejó pasar aquella oportunidad.
Se abalanzó sobre ella, con las garras y los colmillos por delante, despedazando su piel, hincando sus dientes en su carne. No escuchaba sus gritos, ni sus súplicas. Sólo hacía caso a esa sensación que le decía que no parara, que siguiera.
Y cuando acabó, el sueño lo llamó, y no le importó el lugar, ni que la gente lo viera, simplemente hizo lo que le ordenó su cuerpo, y cerró los ojos.
Al día siguiente, los rayos del sol por la mañana temprano lo despertó. Abrió los ojos lentamente. Su cuerpo ya no era el de una bestia, si no el de un chico de unos 17 años, pero no se percató mucho de ello, sólo se dio cuenta de que su ropas estaban rasgadas, y se preguntó qué había pasado.
Se enderezó y miró a su lado, y ahogó un grito al ver el cuerpo que descansaba a su lado, sin vida, e intastáneamente se miró las manos, y las halló llenas de sangre.
Todos los recuerdos lo abordaron en milésimas de segundo, y se asustó de sí mismo. Su cabeza era un hervidero de preguntas: ¿Qué había pasado? ¿Qué era? ¿Por qué no se había controlado?
No quería ser aquello, quería cambiarlo, pero en el fondo él sabía que es algo que no podía controlar, y que el daño estaba hecho.
miércoles, 12 de febrero de 2014
¿Serías capaz de darlo todo?
«Para eso sirven los sueños ¿no? Para enseñarnos hasta dónde podemos llegar.»
¿Serías capaz de darlo todo por un sueño? Siempre me lo he preguntado, y la verdad es que nunca he hallado la respuesta a esa pregunta.
No sé si sería capaz de dejarlo todo por algo que no tengo, y que puede que no obtenga nunca. Aunque siempre quedará ese "Pero..." o ese "¿Y si...?" que te harán plantearte la posibilidad de intentarlo.
"Pero si no arriesgas, no ganas." "Pero sin esfuerzo no hay recompensa." "¿Y si lo acabas consiguiendo?" "¿Y si lo que arriesgas tampoco es tanto?"
Mis pensamientos me están volviendo loca. Decidir arriesgarlo todo es algo muy importante. Puedes perderlo todo en un abrir y cerrar de ojos, o tener todo lo que siempre has querido.
Somos avariciosos, ambiciosos, y por eso muchos de nosotros caemos de bruces con la realidad y lo perdemos todo. ¿Por qué? Porque de querer algo tanto acabas necesitándolo, o al menos, eso piensas. Pero no.
No hay muchas cosas por las que valgan pagar un precio tan caro por ellas. Por eso tenemos que mirar con ojo crítico, y pensar siempre en los pros y los contras. Porque muchas veces no hay que actuar con el corazón, hay que actuar con la cabeza.
¿Serías capaz de darlo todo por un sueño? Siempre me lo he preguntado, y la verdad es que nunca he hallado la respuesta a esa pregunta.
No sé si sería capaz de dejarlo todo por algo que no tengo, y que puede que no obtenga nunca. Aunque siempre quedará ese "Pero..." o ese "¿Y si...?" que te harán plantearte la posibilidad de intentarlo.
"Pero si no arriesgas, no ganas." "Pero sin esfuerzo no hay recompensa." "¿Y si lo acabas consiguiendo?" "¿Y si lo que arriesgas tampoco es tanto?"
Mis pensamientos me están volviendo loca. Decidir arriesgarlo todo es algo muy importante. Puedes perderlo todo en un abrir y cerrar de ojos, o tener todo lo que siempre has querido.
Somos avariciosos, ambiciosos, y por eso muchos de nosotros caemos de bruces con la realidad y lo perdemos todo. ¿Por qué? Porque de querer algo tanto acabas necesitándolo, o al menos, eso piensas. Pero no.
No hay muchas cosas por las que valgan pagar un precio tan caro por ellas. Por eso tenemos que mirar con ojo crítico, y pensar siempre en los pros y los contras. Porque muchas veces no hay que actuar con el corazón, hay que actuar con la cabeza.
martes, 11 de febrero de 2014
El mejor regalo.
"Se nace siempre improbablemente.
Se crece siempre necesariamente.
Se madura siempre relativamente.
Se envejece siempre humillantemente.
Se muere siempre sorprendentemente." Jorge Wagensberg, A más cómo, menos por qué, Barcelona, Tusquets.
La vida pasa demasiado deprisa. Un día te despiertas y estás vivo, tu corazón late, respiras, pero otro puede que ya no vuelvas a abrir los ojos y observar el mundo.
La vida es corta, o muy larga, depende de como la mires, y con muchísimas etapas.
Tu infancia, la que supuestamente es la más feliz ya que ríes, sonríes, se te consiente ser un ignorante y vivir ajeno a todo lo que pase a tu alrededor, con todos tus deseos al alcance de tu mano.
Otra etapa que vives es cuando estás entre la infancia y la adolescencia. Una etapa dudosa, ya que unas personas te tratan todavía como un niño, y otras como todo un adolescente. Nunca hay un término medio para la gente en esa etapa.
Y ahora sí, la adolescencia. La turbia y negra adolescencia. La gente en esta fase cambia, evoluciona, a veces para bien, otras para mal. Pero lo que sí sabes aquí es que ya nadie es el mismo. La gente se convierte en meros extraños, incluso tú te conviertes en un extraño para ti mismo. Cometes errores (algunos muy difíciles de solucionar), te enamoras, pruebas cosas nuevas, disfrutas. Una parte de tu vida que nunca se vuelve a repetir, y que muchos al crecer desean volver a vivir.
Y luego viene la edad adulta. Aquí todos creemos en que hemos crecido, en que somos más maduros, pero seguimos siendo adolescentes en cuerpos que se nos quedan cada vez más y más grandes. Demasiadas responsabilidades, cargos, y muchos sueños que no se cumplen.
Y por último, la solitaria y triste vejez, donde nos pasamos la vida creyendo que todavía queda algo por lo que luchar, e intentamos combatir el sentimiento de abandono por aquellos que nos dejaron atrás. La etapa en la que esperamos nuestro último suspiro, algunos más impacientes que otros.
La vida es compleja, pero a la vez llena de significado. La vida es disfrutar, o eso dicen, pero, si te das cuenta, no disfrutas todo lo que deberías. Entonces, ¿es la vida el mejor regalo?
lunes, 10 de febrero de 2014
Personas que te dan vida.
"Jack tragó saliva. No, no podía decírselo. Ella no se lo perdonaría. La abrazó con fuerza, la besó, le susurró al oído lo mucho que la quería. Victoria correspondió a sus besos y caricias, y en un momento dado lo abrazó y le susurró al oído las palabras más hermosas que nadie le había dicho jamás:
— Gracias por seguir existiendo. " Tríada (Memorias de Idhún) - Laura Gallego García.
Hay personas que consiguen marcar nuestras vidas como el más imborrable de los tatuajes. Te marcan a ti, marcan tu vida y tu alma. Personas que llevas en un lugar de tu corazón, estén todavía a tu lado o se hayan ido. Personas a las que simplemente les agradeces la existencia, ya que han hecho la tuya una mejor.
Siempre he pensado que las personas estamos unidas mediante lazos. Lazos invisibles, imperceptibles, pero que a pesar de la distancia, nos unen. Unos con más fuerza y otros son un poco más débiles, pero están ahí.
Y depende de nosotros hacerlos más fuertes, más resistentes, más reales. Es nuestra elección hacer que algo bonito surja de todo esto.
Y también elegimos, indirectamente, qué personas marcan nuestras vidas a partir de estos lazos. Esas personas a las que les agradeces que sigan vivas, que sigan haciéndote feliz, personas con las que te unen lazos de los más resistentes. Personas, que simplemente, te dan vida.
— Gracias por seguir existiendo. " Tríada (Memorias de Idhún) - Laura Gallego García.
Hay personas que consiguen marcar nuestras vidas como el más imborrable de los tatuajes. Te marcan a ti, marcan tu vida y tu alma. Personas que llevas en un lugar de tu corazón, estén todavía a tu lado o se hayan ido. Personas a las que simplemente les agradeces la existencia, ya que han hecho la tuya una mejor.
Siempre he pensado que las personas estamos unidas mediante lazos. Lazos invisibles, imperceptibles, pero que a pesar de la distancia, nos unen. Unos con más fuerza y otros son un poco más débiles, pero están ahí.
Y depende de nosotros hacerlos más fuertes, más resistentes, más reales. Es nuestra elección hacer que algo bonito surja de todo esto.
Y también elegimos, indirectamente, qué personas marcan nuestras vidas a partir de estos lazos. Esas personas a las que les agradeces que sigan vivas, que sigan haciéndote feliz, personas con las que te unen lazos de los más resistentes. Personas, que simplemente, te dan vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)