"A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.
Amor mío, qué encuentras en tu pozo cerrado?
Algas, ciénagas, rocas?
Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?
Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío
un beso más profundo que tu abismo. [ ... ]
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no me hieras a mí porque te hieres." - El pozo, Pablo Neruda.
Me pregunto qué tiene el abismo para que siempre caiga por él. Es un pozo, sin fondo, en el que vas cayendo y todo cada vez es más sombrio. Dejas de pensar algo bueno, todo pasa de ser blanco o gris a ser negro.
Me pregunto si me querrás a pesar de estas cosas. A pesar de que caiga en él tan inevitablemente, a pesar de que haya monstruos en mi cabeza.
Me pregunto sí tú estarás ahí para levantarme, para llevarme a los cielos, lejos de este frío y esta oscuridad que parecen ser permanentes.
Me pregunto si estarás ahí siempre, para hacerme sonreír, para hacerme llorar de la alegría, para hacerme feliz durante una eternidad.
Siento dudar de ti, de mí, de todo, pero es que una vez que caes en el pozo, ya no ves las cosas con los mismos ojos que cuando estabas en las alturas.
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