Te mostré todo lo que había en mí,
y tú lo aceptaste, pero a la vez lo denegaste.
Pero tenías razones para hacerlo,
y yo dolorosamente las acepto.
Pero que sepas que siempre odiaré
ese "Casi" y quedarme a las puertas,
el haber estado tan cerca,
pero a la vez tan lejos.
Quería un "Sí", ¡vaya que si lo quería!
pero las cosas nunca son como las desearía,
porque nunca hay suerte,
porque el amor duele.
Y es que me has dejado así,
oliendo a ti,
a tu delicado aroma
que a mí me vuelve tan loca.
Me has dejado tan sola,
tan rota,
pero sabes que yo te entiendo,
pero nunca lo haré del todo.
Pero aquí seguiré,
queriéndote, ayudándote,
amándote amargamente,
muriéndome lentamente.
Porque sabes que yo sin ti
soy como un barco sin mástil,
no puede resistir,
no puede vivir.
Y ahora es cuando yo me quedo
sola con todos estos recuerdos,
con mis imaginaciones,
con mis desilusiones.
Me tendré que conformar
con verte mientras duermes,
porque eres tan bello de contemplar
que me haces estremecer.
Me tendré que conformar
con verte despertar
en otro lugar
y no junto a mí.
Estoy cada vez más cansada de estar sola.
Yo te necesitaba,
y las piezas encajaban.
Éramos el puzzle perfecto.
Pero te has empeñado en que no lo somos,
y te has puesto a formar otro.
Un puzzle más resistente,
uno mejor que el que nuestras piezas mantienen.
Y lo único que me queda es el dolor,
la proximidad del adiós,
las lágrimas en mis mejillas,
el olor a ti.
Lo único que me queda
son estas amargas palabras,
que te dedico desde lo más profundo
de mi destrozado corazón.
Apaga las luces de la habitación en la que estés, pon música de fondo y, por último, respira hondo. La aventura empieza aquí... Y siempre que quieras tendrás un lugar para quedarte.
.
viernes, 29 de agosto de 2014
miércoles, 13 de agosto de 2014
97.
Era una fría tarde de Noviembre, en la que el gélido aire te quemaba la piel, y en la que ella, que ya había perdido la sensibilidad por completo, deambulaba por las calles sin rumbo fijo.
A pesar del tiempo había bastante gente en la calle, y eso la sorprendía un tanto. Todos parecían felices, menos ella.
Quizá sería porque estaba sola y todos ellos en compañía de alguien. Quizá porque la suerte les sonreía a todos menos a ella. Quizá porque se merecía estar sola y agonizar en ese dolor que aquello le provocaba.
Y es que aunque ella lo detestara, una parte de ella amaba el dolor. La hacía sentir viva. Le hacía recordar que no todo en la vida era felicidad y amor, como lo pintaban en los cuentos, y que muchas veces se caía en picado. Aunque ella sentía que llevaba ya demasiado tiempo cayendo en un pozo que parecía no tener fondo.
Pero su otra parte lo odiaba. Lo odiaba porque era un impedimento para ser feliz. Porque desde que empezó a sentirlo en sus carnes ya no recordaba lo que era.
¿Que cuándo comenzó a percibirlo? Cuando se dio cuenta de que se había perdido a mitad de camino. Porque la vida es eso, un camino que todos emprendemos pero que muy pocos saben cómo avanzar por él. Más que nada porque unos se pierden, otros no saben qué camino escoger y se quedan estancados o eligen mal en la bifurcación de este, otros que en vez de avanzar retroceden, otros que haciendo trampas llegan antes y llegan al final antes de tiempo y otros a los que la suerte no les sonríe y por hacer trampas acaban pagándolo. La vida era demasiado compleja para ella, y por eso más de una vez había deseado dejar de vivirla.
Giró la vista un momento a su derecha, hacia un destartalado banco. Había un grupo de amigas, riendo a carcajadas, haciendo bromas, disfrutando de aquella tarde como si la baja temperatura no hiciera efecto sobre ellas. El calor que les brindaba el grupo las mantenía a una buena temperatura.
Carolyn se preguntó cuándo fue la última vez que estuvo así. Ella, rodeada de gente, pasándoselo bien. No le alcanzaba la memoria, y aquello la hundió aún más en el agonizante dolor que sentía.
Desvió la mirada hacia otro lado, exactamente a su izquierda, donde se encontraba un bonito portal con un par de escaleras. Se hallaba allí una pareja. El chico era alto, delgado, de tez blanquecina, pelo liso y castaño y ojos azules. Ella sin embargo era mucho más bajita, algo más gruesa, de piel algo más morena, pelo rizado y moreno y ojos verdes. La verdad es que hacían buena pareja.
Estuvo un rato mirándolos. El amor fluía en el ambiente, se notaba. No paraban de abrazarse, hacerse carantoñas y robarse algún beso de vez en cuando. Y ver eso destrozaba a Carolyn aún más.
Ella no había tenido el momento de vivir aquello. Nadie se había dignado a darle una oportunidad. ¿Por qué? Porque no era como las demás. Porque no era una copia. No era lo que la sociedad quería que fuera. No era alta, ni delgada, ni con un pelo perfecto ni una sonrisa deslumbrante. Ella era justamente lo que nadie en esos tiempos quería.
Otro golpe a su corazón. El dolor iba ganando 2-0, y la verdad es que Carolyn lo tenía demasiado difícil para remontar el partido que se jugaba en su interior.
Miró al frente, ya que no podía mirar a otro lado, y vio a un chico que estaba plantado delante de ella y que la miraba fijamente.
Era un chico del montón. De estatura normal, piel algo bronceada y con el pelo y los ojos color café. Le sorprendió que, al fijarse, él sonreía. Y quería saber el motivo de aquella sonrisa, ya que no se conocían y no tenía motivos para hacerlo.
Se levantó del banco, y cuando él justamente iba a hablar, prefirió echarse a andar. Y él no la retuvo. No tenía por qué hacerlo. Y una parte de ella deseaba no saber el motivo de la sonrisa. Asunto terminado.
Y así fue cómo el dolor ganó 3-0, cómo Carolyn se equivocó de camino y cómo perdió una oportunidad que probablemente no volvería a presentarse en mucho, mucho tiempo. Porque el dolor la cegó demasiado, impidiéndole ver lo que tenía delante, ya que había permanecido durante mucho rato mirando hacia otro lado.
martes, 12 de agosto de 2014
96.
« Lie awake in bed at night
and think about your life
Do you want to be different?
Try to let go of the truth
The battles of your youth
Because this is just a game
It's a beautiful lie
It's a perfect denial
Such a beautiful lie to believe in
So beautiful, beautiful lie
Makes me...
It's time to forget about the past
To wash away what happened last
Hide behind an empty face
Don't ask too much the same
Because this is just a game
It's a beautiful lie
It's a perfect denial
Such a beautiful lie to believe in
So beautiful, beautiful lie
Makes me..
Everyone's looking at me
I'm running round in circles (plagued with)
A quiet desperation's building higher
I've got to remember this is just a game
It's a beautiful lie
It's a perfect denial
Such a beautiful lie to believe in
So beautiful, beautiful lie
Makes me... » – A Beautiful Lie, Thirty Seconds To Mars
*******
Era una noche de verano como cualquier otra, pero para ella cualquier momento cerca de él era especial. Él en sí era especial, aunque él se negase a admitirlo.
Ella pensaba que todo el mundo era especial a su manera, pero que él lo era un poco más. Él era la estrella que más brillaba aquella noche.
Él conversaba con el grupo de personas que les rodeaban, alegre y apasionadamente, como de costumbre. Y ella le miraba todo el rato, girando la cabeza algunas veces para que él no se percatara de sus miradas. Quería mantenerlo todo en secreto. Debía hacerlo.
Y en ese momento, empezó a hablar de alguien. Alguien que no era ella. Alguien que ella desconocía. Ese alguien a quien él amaba.
Ella seguía observándole, con los ojos llorosos, pero a pesar de todo aguantando todo el dolor que aquello le provocaba. Solo deseaba que fuera una mentira. Que él realmente la quisiera. Pero sabía que no era así.
Se le veía tan contento, tan enamorado, con una sonrisa deslumbrante, que ella se quería morir para no ver nada más. No podía.
Y nadie se percataba de lo que le pasaba. En parte lo agradecía, pero por otra parte ella deseaba que él la mirase y le preguntara, para poder decirle todo lo que sentía. Aunque aquello no significaría nada para él, y lo único que causaría eso sería dolor y un abismo entre ellos dos. Un abismo que los separaría aún más.
Porque aunque ella se negase, ellos parecían vivir en planos diferentes. Planos diferentes, pero a la vez paralelos. Pero a pesar de ser paralelos, seguían estando terriblemente lejos.
Desvió la mirada hacia otro lado, pero esta vez estuvo sin mirarle durante mucho rato. Necesitaba algo de tiempo para asimilar un poco más el hecho de que él tenía el corazón cogido por otra persona. Otra persona que quizá sería mejor que ella, y que seguramente le haría mucho más feliz. Y en parte lo agradecía, porque quería lo mejor para él, aunque ella no lo tuviera.
Poco a poco iba notando cómo el dolor que sentía iba menguando, cómo iba olvidando todo aquello que él le había dicho y las muchas ilusiones que todo le producía en su interior y cómo se iba dando cuenta de que todo lo que ella sentía y pensaba era una mentira. El amor de por sí era una mentira que había creando su mente, porque había hecho que ella lo idealizara todo aún a sabiendas que ella no era nadie y que quizá nunca lo sería. El amor era un juego al que ella siempre perdía. Y se odiaba tanto por perder.
Se escondió debajo de la cara vacía y sin sentimientos que el dolor iba construyendo lentamente. El dolor estaba enfriando su corazón poco a poco, y a ese ritmo dudaba de si volvería a amar otra vez (o al menos con tanta intensidad).
Volvió la cabeza hacia donde él estaba, fijando su mirada en él de nuevo, y se dio cuenta de que ya no sentía nada, que todo rastro de amor había desaparecido. Aunque todavía quedaba algo, ella lo notaba. Los sentimientos nunca desaparecían del todo, y ella lo sabía, pero prefería pensar que todo se había ido con las palabras de amor de él.
Tenía que mantener la cabeza fría y pensar que esto era un juego, y que tenía que remontar y vencer a su débil corazón de una vez por todas. Porque era eso o arrancárselo de cuajo para dejar de sentir algo por él cada vez que sonreía.
Y decidió dejar a su corazón donde estaba e irse lejos, muy lejos. Necesitaba irse a un lugar donde no llegara el resplandor de su sonrisa, que a ella tanto la estaba cegando.
and think about your life
Do you want to be different?
Try to let go of the truth
The battles of your youth
Because this is just a game
It's a beautiful lie
It's a perfect denial
Such a beautiful lie to believe in
So beautiful, beautiful lie
Makes me...
It's time to forget about the past
To wash away what happened last
Hide behind an empty face
Don't ask too much the same
Because this is just a game
It's a beautiful lie
It's a perfect denial
Such a beautiful lie to believe in
So beautiful, beautiful lie
Makes me..
Everyone's looking at me
I'm running round in circles (plagued with)
A quiet desperation's building higher
I've got to remember this is just a game
It's a beautiful lie
It's a perfect denial
Such a beautiful lie to believe in
So beautiful, beautiful lie
Makes me... » – A Beautiful Lie, Thirty Seconds To Mars
*******
Era una noche de verano como cualquier otra, pero para ella cualquier momento cerca de él era especial. Él en sí era especial, aunque él se negase a admitirlo.
Ella pensaba que todo el mundo era especial a su manera, pero que él lo era un poco más. Él era la estrella que más brillaba aquella noche.
Él conversaba con el grupo de personas que les rodeaban, alegre y apasionadamente, como de costumbre. Y ella le miraba todo el rato, girando la cabeza algunas veces para que él no se percatara de sus miradas. Quería mantenerlo todo en secreto. Debía hacerlo.
Y en ese momento, empezó a hablar de alguien. Alguien que no era ella. Alguien que ella desconocía. Ese alguien a quien él amaba.
Ella seguía observándole, con los ojos llorosos, pero a pesar de todo aguantando todo el dolor que aquello le provocaba. Solo deseaba que fuera una mentira. Que él realmente la quisiera. Pero sabía que no era así.
Se le veía tan contento, tan enamorado, con una sonrisa deslumbrante, que ella se quería morir para no ver nada más. No podía.
Y nadie se percataba de lo que le pasaba. En parte lo agradecía, pero por otra parte ella deseaba que él la mirase y le preguntara, para poder decirle todo lo que sentía. Aunque aquello no significaría nada para él, y lo único que causaría eso sería dolor y un abismo entre ellos dos. Un abismo que los separaría aún más.
Porque aunque ella se negase, ellos parecían vivir en planos diferentes. Planos diferentes, pero a la vez paralelos. Pero a pesar de ser paralelos, seguían estando terriblemente lejos.
Desvió la mirada hacia otro lado, pero esta vez estuvo sin mirarle durante mucho rato. Necesitaba algo de tiempo para asimilar un poco más el hecho de que él tenía el corazón cogido por otra persona. Otra persona que quizá sería mejor que ella, y que seguramente le haría mucho más feliz. Y en parte lo agradecía, porque quería lo mejor para él, aunque ella no lo tuviera.
Poco a poco iba notando cómo el dolor que sentía iba menguando, cómo iba olvidando todo aquello que él le había dicho y las muchas ilusiones que todo le producía en su interior y cómo se iba dando cuenta de que todo lo que ella sentía y pensaba era una mentira. El amor de por sí era una mentira que había creando su mente, porque había hecho que ella lo idealizara todo aún a sabiendas que ella no era nadie y que quizá nunca lo sería. El amor era un juego al que ella siempre perdía. Y se odiaba tanto por perder.
Se escondió debajo de la cara vacía y sin sentimientos que el dolor iba construyendo lentamente. El dolor estaba enfriando su corazón poco a poco, y a ese ritmo dudaba de si volvería a amar otra vez (o al menos con tanta intensidad).
Volvió la cabeza hacia donde él estaba, fijando su mirada en él de nuevo, y se dio cuenta de que ya no sentía nada, que todo rastro de amor había desaparecido. Aunque todavía quedaba algo, ella lo notaba. Los sentimientos nunca desaparecían del todo, y ella lo sabía, pero prefería pensar que todo se había ido con las palabras de amor de él.
Tenía que mantener la cabeza fría y pensar que esto era un juego, y que tenía que remontar y vencer a su débil corazón de una vez por todas. Porque era eso o arrancárselo de cuajo para dejar de sentir algo por él cada vez que sonreía.
Y decidió dejar a su corazón donde estaba e irse lejos, muy lejos. Necesitaba irse a un lugar donde no llegara el resplandor de su sonrisa, que a ella tanto la estaba cegando.
domingo, 3 de agosto de 2014
95.
Otra mañana más el sol entraba por los pequeños resquicios de la persiana de la ventana de su habitación que siempre se encontraba mal bajada.
Abrió los ojos y lentamente intentó enderezarse un poco en la cama. Se estaba tan bien allí, mientras dormía nunca pensaba en nada. Durmiendo era feliz. En sus sueños era realmente muy feliz.
Decidió que era hora de levantarse, así que corrió a un lado las sábanas y se dispuso a salir de la cama. Sus pies tocaron el frío suelo, pero no le molestó.
Llegó al baño, que estaba en la habitación contigua. Ver su reflejo la mataba por dentro. Se veía horrible. Era horrible. Y por eso nadie la quería. Porque no era como las demás, guapa, delgada o con algo que atrajera a la gente. Y por eso estaba sola. Y por eso se odiaba.
El examen que se hacía siempre que se miraba al espejo comenzó.
Su pelo. Liso, largo, castaño. De eso no tenía quejas, ya que más o menos le gustaba, pero tampoco demasiado.
Sus ojos. Marrones, grandes y llenos de ojeras. No es que fueran despampanantes, y por eso no le llegaban a gustar del todo.
Su nariz. Chata y con un perfil horrible. ¡Qué manía le tenía!
Sus labios. Finos y llenos de heridas. Los labios que ni la persona a la que amaba ni cualquier otra sobre la faz de la Tierra llegarían a besar jamás.
Su cuello. Bueno, no había mucho que apreciar en él, así que pasó de él.
Sus pechos. Prefería no mirarlos. Total, nadie lo haría nunca.
Y llegó por fin, a su estómago, caderas,cintura, muslos y piernas. Lo que peor la hacía sentir. Todo aquello era pura grasa. Todo. No se salvaba nada, y daría lo que fuera por estirpárselos. O por robárselos a una modelo, si pudiera.
Y es que ella desearía ser otra persona. Tener otro cuerpo, otra cara, otro pelo, otra voz, otro olor, otra personalidad. No ser ella. Ser alguien que mereciese la pena. Una chica a la que pudieran querer y que pudiera quererse a sí misma. Una chica a la que sus demonios no la acosaran todo el rato, repitiéndole lo asquerosa que era y lo sola que estaba.
Quería cambiar la imagen del espejo por completo, y ver a la chica que le gustaría ser.
Una lágrima empezó a recorrer su mejilla izquierda, seguida de otra que emanó su ojo derecho.El dolor y la rabia eran reales. Estaban en su interior, y querían salir.
Y su puño actuó por ella, rompiendo así el espejo y dejando fluir todo lo que sentía, igual que la sangre, que empezó a salir desmesuradamente por su mano. Pero ya nada importaba, porque ya no se veía y por tanto sus demonios no vendrían. Se había librado de ellos, de sus estereotipos y de su dolor.
Ahora podía, por fin, dejar de pensar en eso y centrarse en ella, pero solamente ella, no con sus demonios de por medio.
Ahora podía pensar que a lo mejor no era tan horrible tanto por fuera como por dentro como ellos le decían que era. O sí. No lo sabía. Y no quería averiguarlo, por si ellos volvían a venir. Porque podrían venir a llevarse ya todo lo que quedaba de ella. Solo quería eso. Ser feliz. Dejar todo lo malo a un lado. Disfrutar de ella misma. Y eso iba a hacer.
Así que cogió y salió del baño, dejando los cristales ahí, cual asesino huyendo de la escena del crimen, y salió de casa, intentando alejar de ella todo aquello que la habaí hundido minutos antes. Intentando ser feliz, después de estar mucho tiempo entre el dolor. No venían mal nuevas compañías.
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