.

.

martes, 27 de mayo de 2014

La soledad te mata.

Mentiroso aquel que dice que dice 
que prefiere la soledad antes que 
cualquier tipo de compañía o amor. 

La soledad te destruye, te mata, 
te quema y después viene y te remata. 
Es cruel y despiadada, no te fíes.

No te fíes mucho de esta soledad 
ni de su muy bien escondida crueldad,  
porque ella engaña, ella te hunde, ella te calla.

Estoy cansada de estar sola, pero 
está a mi espalda pegada, como si 
de una molesta lapa se tratase 

Vete, aléjate, déjame vivir 
ya está bien de tanto y tanto sufrir 
yo solo busco un poco de felicidad. 

¡Anda y déjame ya con tanta depresión! 
¡Yo solo quiero algo de decisión!
Y algo de compañía no estaría de más. 


lunes, 26 de mayo de 2014

81.

Y me ahogué entre todas mis mentiras. Y entre todas mis falsas sonrisas. Y ya de tanto mentir todo perdió sentido. Ya no sabía qué era cierto y qué era mentira. Mi corazón estaba confuso. Mi mente estaba confusa. Todo era un caos. 
Pero mentir es parte del ser humano. Podrá ser uno de los diez mandamientos, pero mentir está en la sangre. Es parte de nosotros. Todos somos, por naturaleza, unos puros mentirosos. Nunca podemos mostrarlo todo, y nos da por escondernos, por esconderlo todo. ¿Y qué hacemos? Lo cubrimos con una bonita capa de color rosa pálido también conocida como mentiras para que nadie perciba nada. Y de tanto ver el pastel, tan rico, tan rosa, tan bonito, acabamos comérnoslo, y con ello acabamos creyéndonos nuestras propias mentiras. Las hacemos parte de nuestro ser, de nuestra esencia. Por eso digo que las llevamos en la sangre. Porque forman parte de nosotros. Y no pueden ser controladas. Saben nuestras debilidades. 
Y por eso ellas saben que tú eres mi talón de Aquiles. Saben que no puedo resistirme a ti, y me juegan una mala pasada. Quieren que te falle, que te mienta, y créeme que estoy luchando, pero ya sabes que no es fácil. No sabes lo usada que me siento. Y lo peor es que es por algo que no puedo controlar y que llevo en mis entrañas. Así que, perdóname, perdóname si te fallo. Perdóname si las mentiras me vuelven a usar para volver a hundirme más en este sucio y oscuro pozo.
Espero que no huyas al leer esto. Solo necesitaba avisarte de lo que soy capaz de hacer. No todos podemos llegar a ser buenos y perfectos, y siento de verdad no serlo.

Firmado por: El alma que será siempre tuya, aunque siempre llena de debilidades y controlada siempre por ellas, las mentiras.

jueves, 22 de mayo de 2014

Can I jump? Can I choose what to do?

Tenemos el derecho de elegir pero luego acarreamos toda nuestra vida nuestras elecciones. Nos pasamos la vida eligiendo. Eliges cómo quieres ser, qué quieres ser y qué camino tomar. ¿Y por qué no podemos rectificar nuestros errores? ¿Por qué no volver atrás? ¿Por qué limitarnos a seguir una sola senda, en línea recta, en vez de girar por miles de curvas, probar diferentes terrenos, enfrentarnos a las cosas, hasta encontrar lo que realmente te haga feliz, sin obsesiones, sin preocupaciones, solamente... caminando? El andar se hace sin pensar. Es automático. Y cuando quieres, te paras. Tú decides. Tú controlas. Nadie ni nada lo hace por ti. Simplemente tienes que lanzarte. Tienes... tienes que saltar al vacío, sin importar los riesgos. Tienes que ser lo suficientemente valiente y osado.


martes, 20 de mayo de 2014

79.

Algunas veces nos toca vivir sin las personas a las que realmente necesitamos cerca y maldecirnos por no poder alejar de nosotros a las que nos molestan. 
Me gustaría tanto tenerte aquí. Tu sonrisa me alegraría los males cada mañana y tu mirada daría sentido a mi camino. Siento que si estuvieras aquí no habría dolor, ni soledad, ni lágrimas diarias. Sería feliz. Muy feliz. No te digo que lo fuera completamente, porque nunca se es feliz del todo, pero lo sería en un 99,9%. 
Eres lo único que necesito, pero eres lo más inaccesible que me podría buscar. Tendré que luchar por ese abrazo que siempre he querido darte, supongo. La verdad es que no me importa luchar, sé que lo conseguiré, porque si no no habrá descanso eterno para mí.
Siento un vacío tan grande. Y las personas de mi alrededor solo hacen que aumente. Que ese agujero negro que han creado se vaya tragando todo y se vaya haciendo cada vez más grande. Pero sé que tú serías capaz de hacer que todo desapareciera. 
¿Que cómo sé que podrías conseguir todo lo que estoy diciendo? Porque me han hablado tanto de ti, de tu sonrisa, que al parecer brilla como el sol en pleno atardecer, de tus ojos, que todos los describen como dos focos de luz pura y limpia, hasta el punto de hacerte merecedor de mi corazón. 
Sé que este amor no es muy real, pero yo te siento real, te siento cercano. Será porque a lo mejor es real, o porque me han hablado demasiado de ti y me han vuelto completamente loca. Quién sabe.  

lunes, 19 de mayo de 2014

Poemas.

Y entre los versos de amor
más apasionados de los poetas
más famosos me enterré.

Ni tú ni nadie me habló, 
ni me cantó ni me leyó nada sobre el amor,
así que decidí descubrirlo yo misma.

Miles de noches ahí me tenías,
pegadas a los versos.
Unos versos que quería que me dedicaras.

Solo quiero sentirme especial,
como las mujeres de esos poemas
que tantas sonrisas me sacan.

Esos poemas que me llegan al alma,
esos poemas que parecen estar
dedicados a mi persona.

Así que mientras sigas sin dedicarme ninguno,
yo me conformaré con lo que esos
desconocidos dicen de mí sin conocerme.

Porque siempre tendré sus poemas,
esos poemas infinitos, que me harán sentir
todo un nido de insectos en mi estómago.

Y no te preocupes, que yo seguiré siendo
estúpida y te dedicaré poemas, libros, 
canciones, y todo lo que pueda existir,
y que exprese una mínima cantidad
de lo que siento por ti.

miércoles, 14 de mayo de 2014

77.

— Me pregunto qué ha sido de mí. Me perdí entre las lágrimas y los miles de llantos desgarradores en el baño. Quiero volver a ser quién yo era. La chica de antes. La chica que se hacía la dura por fuera pero luego era un trozo de pan. La chica descuidada y la cual pasaba de los problemas. ¡Y pensar que yo un día fui así! ¡Qué buenos días aquellos, en donde mi mente no me destruía (o al menos no tanto) y las palabras de los demás no se me clavaban como puñales! Esos días en los que me miraba al espejo y no me despreciaba. ¡Esos estupendos días! Me estoy hundiendo y ya hace tiempo que soy consciente de ello. Y lo noto pero no hago lo posible por no ahogarme. Sé que puedo hacerlo pero sé que no tengo oportunidades. Todo está negro. Y hace frío. No sabía lo que era rozar las profundidades del mar, pero gracias a todo esto ya lo sé. Mañana me levantaré y todo seguirá igual, yo lo sé. Seguiré odiando a todos, odiándote, odiándome. Y las cicatrices seguirán allí. Tan profundas que queman. Y mi asqueroso cuerpo igual. 
— Y entonces, ¿por qué no intentas cambiarte? — me preguntó él, que había permanecido callado y con la mirada fija en mí todo este rato.
— ¡Cambiarme, dice! ¡Como si eso fuese tan fácil!
— Si llegaste a estos extremos y cambiaste, entonces cambiar te resultará mucho más fácil que todo esto.

Y por primera vez en toda la conversación, enmudecí. No me salían las palabras, pero sabía que tenía razón. 

martes, 13 de mayo de 2014

76.

Me pregunto
qué palabras saldrán
por tu boca
el día en que desaparezca.

Me pregunto
si serán palabras
de amor o
del odio más desgarrador.

Quiero que 
me eches de menos,
y que lo hagas
con toda tu alma.

De nada me servirá
que hables bien
frente a mi tumba
si no sientes nada.

De nada me servirán
unas palabras llenas 
de mentiras, 
pero sí unas de verdad.

Llena de flores mi tumba.
Rosas blancas,
que sabes que son 
las que a mí me gustan.

Pon también 
unas cuantas margaritas,
que digan lo ingenua
que en su día fui.

Que vengas a verme los días de lluvia
y llores conmigo hasta
el punto en el que ya no sepas
qué o quién eres. 

Llora hasta que no sepas si
estás llorando o simplemente
es la lluvia que está cayendo,
empapándote las lágrimas. 

No hace falta que llores por mí,
puedes llorar por ti 
o por alguna persona
a la que quieras más que a mí. 


lunes, 12 de mayo de 2014

Hablando de una amistad lejana.

No sé qué es más doloroso: si desear tenerte o tenerte para luego dejarte ir. Porque cuando deseaba que estuvieras a mi lado era todo tan bonito, tan idealizado, tan sumamente perfecto. Pero puedo considerar que cuando al final dejé de tenerte a kilómetros y te tuve a centímetros fue sumamente mágico. Los abrazos, las bromas, las risas. Simplemente todo. 
Pero todo acaba, y algunas veces más rápido de lo que quieres que sea. Y ahí está mi frustración. Ahora que te he tenido a mi lado aunque solo fueran unos instantes alimentan mi alma con una dosis de extrema nostalgia y melancolía. 
"Te echo de menos." será la frase que más he repetido desde el último instante en el que nos separamos, aparte de las mil y una maldiciones que han salido de mi boca debidas a la distancia.
Los kilómetros se hacen duros en todas las relaciones, siempre es así, y por mucho que lo intentes, todo duele. Duelen los recuerdos, duelen las esperanzas, duelen los sueños aún por cumplir con esa persona. Pero dejar los sueños fluir, aunque duela, no está tan mal. Porque no voy a dejar de soñar con la vida que he imaginado en mi cabeza juntas. La idea de poder hacer mil cosas en un futuro, cosas que ahora no podemos, como ir haciendo el loco por la calle cada mañana o correr bajo la lluvia. Y ahora simplemente hay que dejar que la amistad siga un curso más cercano, que seguirá, no sé cuándo, puede que en años, en meses o incluso en otras vidas. 
¡Y decían que el amor hacia una pareja es más bonito que la amistad! Las parejas vienen y van, pero los verdaderos amigos siempre se quedan.



domingo, 4 de mayo de 2014

Intentos de cambiar el mundo.

Esto es un relato que escribí para un concurso del instituto. No sé si he ganado, o si llegaré a ganar, pero no sé, me ha gustado escribir sobre esto y me gustaría compartirlo aquí. Espero que os guste.
****************************************************** 
Un día te levantas y ves cómo es el mundo. Y ves que es un lugar horrible, no el lugar tan bonito que todos solemos imaginar, donde la mayoría de la gente es presa de múltiples estereotipos que controlan sus vidas. Ves a miles de personas morirse por dentro por culpa de miles de mentiras, y decides cambiar todo eso, intentarlo por lo menos, porque no puedes más. No puedes ver a tanta gente tan mal, gente que no se sienten a gusto con ellos mismos, personas que se odian, y eso es lo peor que te puede pasar en la vida, creedme.

Empezar a guiarte por los insultos de la gente y dejar de quererse a uno mismo es como caer en un pozo sin fondo. Caes en él, y cada vez más y más, y se aleja de ti todo lo bueno, todo lo positivo que queda en ti, y te pierdes a ti mismo. Y pocas veces vuelves para contarlo.

Hola, me llamo Sara, también conocida como @KeepFeelings (ahora @Metroymedio_) en Twitter. ¿Qué quién soy? Ni yo misma sabría decírtelo exactamente. Soy una chica normal, de apenas dieciséis años, que simplemente intentó cambiar un poco las cosas creando un movimiento en Twitter, el #MovimientoFeeling.

Todavía recuerdo el día en el que empezó esto, hace unos meses atrás. Estaba cansada de ver cómo tantas personas ahí fuera sufrían o incluso perdían sus vidas por culpa de las críticas de la gente. Por culpa, por ejemplo, de una palabra como “gorda”. Y subí una foto en la que mostraba un poco mi vientre y sujetaba un cartel en el que ponía: “Cambiemos el ideal de belleza.” Todo esto acompañado de un tweet en el que dije: "Sigo teniendo el mismo derecho que una tía delgada a subir esta foto. Y sí, soy yo."

 Estaba harta de que unos simples números, unas simples tallas, controlaran nuestras vidas de esa manera. Quería que todos los que no se gustan se apreciaran un poco más, que se sintieran bien con lo que eran.

Y al principio todo fue bien. Miles de personas me decían cosas como: “Qué valiente eres.” o “Eres un ejemplo a seguir.”. No sabéis lo bonito que era aquello. Pero creo que lo más bonito fue ver como todos los de mi alrededor me apoyaban. Nunca olvidaré cosas como el “Estoy orgullosa de ti.” que me dedicó mi madre cuando le hablé de la locura que había creado en apenas unas horas y el abrazo tan fuerte que me dio o todo el apoyo que me brindaron mis amigos más cercanos (y no tan cercanos).

Durante unos días viví como si todo fuese un sueño. Todos me ofrecían palabras de apoyo, todo eran sonrisas y yo nunca había sido tan feliz. Conseguí cosas que nunca pensé que llegaría a obtener. Conseguí el respeto y admiración de gente a la que yo también admiraba, como por ejemplo una twittera que me encanta, @AveSitaBilis, la cual dijo cosas que realmente me animaron mucho; conseguí crear el movimiento; y con ello hice que muchas personas cambiasen lo que pensaban de ellas mismas. Y a día de hoy todavía hay gente que me lo agradece, y sin duda es una sensación increíble la que sientes al ver que has ayudado a tanta gente. Había conseguido crear algo muy grande y muy fuerte.

Pero todo lo grande, me quedó enorme, y todo lo fuerte, empezó a debilitarse por momentos. El tan alto castillo que había construido acabó en ruinas.

Todo comenzó cuando tuve la oportunidad de tener una entrevista con el periódico “El País” y fue ahí cuando empezó a haber más comentarios negativos que positivos, cuando me hackearon mi cuenta de Twitter y ellos eran yo en vez de ser yo misma.

Puedo afirmar que fue la peor experiencia de mi vida. No quería ni comer, ni ir a clase, ni dormir, ni respirar, incluso. Publicaron mi número, y cientos de llamadas llegaban cada día y ninguna con algo bueno que decir.

Creo que la llamada que más me dolió fue esta:

— H-hola. — dije como pude. Intentaba que mi voz fuese firme y sonase segura, pero creo que conseguí totalmente lo contrario.

— ¿Sabías que las gordas como tú no sois nada ni serviréis para nada en la vida? — la voz era de una chica, por lo que deduje tendría la misma edad que yo. — Deja de hacer estas estupideces y haz algo con tu vida, por favor. — añadió. Estas palabras se me clavaron como puñales en el corazón, que de alguna manera comenzó a sangrar.

— Tú sí que deberías hacer algo con tu vida antes que llamarme a mí. — y después de decir esto, colgué. No quería acabar jugando a su juego.

Hubo más llamadas iguales a esa, sí, hubo muchísimas. Demasiadas, diría yo. Pero lo que no pensé es que en acabase hablando con la directora de mi instituto y hasta con la policía en busca de ayuda. ¿Y sabéis lo peor? Que nadie pudo ayudarme.

Y entonces decidí esperar a que todos se olvidaran de mí y de todo esto. Tuve suerte, porque no tuve que esperar mucho. En menos de lo que esperaba, toda esta tortura acabó. No más llamadas, ni insultos, ni más tweets en mi cuenta, que al final conseguí recuperar. Siempre quedarán secuelas de esto, lo sé, pero quiero quedarme con la idea de que conseguí ayudar a miles de personas con esta arriesgada y dura empresa.

Pero os diré que esto no ha acabado con el movimiento. El movimiento sigue vivo. Sigue vivo en todas esas personas que están ahí fuera y que se aman a sí mismas un poco más cada día. Personas a las que ya no les importan lo que le echen. Y puede que ya no pueda seguir defendiendo el #MovimientoFeeling, pero tened por seguro que siempre lucharé por aquellas personas presas de la anorexia, de la bulimia, o con sobrepeso. Porque el peso no nos hace ni ser más bonitos ni más feos. Lo importante no es esta carcasa llamada físico que nos recubre, lo importante es nuestro corazón, y es lo que está en nuestro interior. Lo que te hace ser tú, y es algo que al final todos acabaran apreciando, seas como seas físicamente.


(Esta historia está basada en hechos reales, por tanto, esto ha ocurrido de verdad y más casos así están ocurriendo. Así que no dejemos que nos acabemos destruyendo unos con otros, aceptemos que cada uno es como es y que cada uno es bonito/a sea más gordo/a, más delgado/a, más alto/a, más bajo/a, más joven, más viejo/a. No dejemos tampoco que el bullying y el acoso, sean ya por las redes sociales o cara a cara, sea algo cada vez más frecuente. Está en nuestra mano destruir todo esto y conseguir una sociedad mejor. Podemos salvarla, pero solo podremos hacerlo si lo hacemos todos unidos.)

jueves, 1 de mayo de 2014

73.

Y me volví loca de tanto mirar. Mejor dicho por intentar mirarte. Porque estabas, pero a la vez no estabas, y no estabas y a la vez estabas. Perdí el juicio, porque ya no sabía si estabas o no, o si simplemente ya eras un producto de mi imaginación.
Porque oía tu voz allá donde iba, diciéndome palabras indescifrables, te sentía cerca, pero luego abría bien los ojos y nada. Y cuando estabas supuestamente, nada percibía. Dime tú si no te volverías loco en mi situación.
Yo lo único que quiero es que te quedes, que no te vayas, que no seas un fantasma que desaparece y aparece cuando le plazca, solo quiero que seas real. Porque es lo único que necesito. Te necesito para no perder la cordura. Para no perderme. 
Dime si vendrás para quedarte, prométeme con la mano en el pecho que cuando gire la cabeza estarás ahí, fiel a tu promesa. 
Sólo te pido eso, un simple (pero a la vez no tan simple) juramento, que sólo tendrás que cumplir hasta el día en el que aprenda a vivir sin ti, que te prometo que será antes de lo que crees, porque ya no soy como antes, tan dependiente y tan frágil, ahora estoy aprendiendo a luchar yo sola, pero poco a poco. 
Así que dale a este pobre e indefenso caracol tiempo para superarse a sí mismo y hacer de su concha un lugar más seguro y más resistente. Tiempo al tiempo, querido mío.