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miércoles, 10 de julio de 2019

Ya no hablamos.

Ya no hablamos de las dudas en tus ojos llorosos,
de tu sonrisa nerviosa mientras sujetas tu taza de café
y divagas al revivir recuerdos borrosos.

Ya no hablamos de aquellas madrugadas
donde las risas predominaban mientras jugábamos a las cartas,
uniendo así nuestras infancias.

Ya no hablamos de tus manos sujetando las mías 
mientras caminábamos por la playa vacía.
Esas noches de Agosto que se hacían imborrables...

Ya no hablamos de política, de música o de religión.
Pues ahora la vida no está hecha para los que nadan a contracorriente.
Todos piensan que hablamos para llamar la atención.

Ya no hablamos de las causas perdidas,
de la rabia que sientes al ver tus heridas,
de esta sociedad que parece estreñida
y que tiene a un asesino en cada esquina.

Simplemente, ya no hablamos.
Porque tenemos miedo a alzarnos.
Porque nuestras mentes están atadas y amordazadas.
Porque si se atrevieran a pronunciar palabra...

Gritarían.
Porque no saben qué hacer con tanto amor y tantos sueños,
con tantas dudas y tantas inquietudes.
Con tanto corazón.

A las 12 espero tu mensaje.
Para volver a hablar, pero sin hablar.
Para contarnos todo con la mirada.
Para recordarnos con una caricia.
Y evadirnos con el sonido de la brisa.

Porque no hace falta hablar para decirte
que te he echado de menos.