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jueves, 25 de mayo de 2017

¿Qué es lo que se espera de nosotros?

“¿Y ahora qué?” quizá sea la pregunta que invada la mente de muchos de nosotros ahora mismo. Estamos cansados tras este viaje que parece no acabar, y eso que no hemos caminado (en lo que sería un eje cronológico estándar) ni un cuarto del recorrido total de nuestra vida.
¡Ni un cuarto! Y nuestra mochila está llena de frustraciones, esperanzas, sueños sin rumbo y pensamientos varios que aún no sabemos cómo enfocar y que inundan nuestra mente sin tener forma alguna… Si lo pensamos bien, este ha sido un año decisivo en lo que a contenido se refiere, pues en él hemos adquirido gran parte de nuestra esencia y conciencia individual. El proyecto acaba de iniciarse en este AQUÍ y en este AHORA.
No es que hayamos madurado, ni mucho menos, aunque eso es lo que se espera de nosotros. Hemos llegado al punto exacto en el que tropezarse, caer y volver a intentarlo es nuestro pan de cada día. Pues no importa cuán perdidos estemos, ni qué magulladas tengamos las rodillas de tanto caer, ni las lágrimas que empapen nuestras mejillas, nunca nos faltarán las ganas de soñar.
¿Es madurar entonces lo contrario a soñar? No. La madurez se adquiere a medida que vemos nuestros sueños romperse o realizarse. Soñar no es tan bonito como lo pintan en las películas y es algo que debemos tener presente.
Madurar es salir de nuestra burbuja particular.
Madurar es ver cómo nuestros sueños muchas veces se rompen para luego ver esos pedazos y tener el valor de volverlos a unir, obteniendo así una forma que quizá no es la que nosotros esperamos pero que puede llegar a ser válida.
Madurar es simplemente soñar con los ojos abiertos y con los pies en el suelo.
Madurar es llenar nuestra mochila de pensamientos con sentido, ordenados y claramente expresados.
Pero eso NO es lo que se espera de nosotros.

Así que aquí tenéis mi reflexión: tapaos los ojos, los oídos y gritad tan fuerte que el mundo se asuste de escuchar el sonido de vuestra voz. Que la supuesta “generación perdida” ha venido para romper con todas las estadísticas con una doble dosis de esperanza en vena. Porque esto SÍ es lo que se espera de nosotros.