Escribí mil cartas hablando de tus ojos. Y otras mil de tu sonrisa. Y otras infinitas describiendo cada parte que me gustaba de ti. Miles de líneas, otros tantos miles de palabras, y tú no has leído ni la mitad de ellas, porque las he tenido guardadas en un cofre bajo siete llaves.
Siento no ser una de esas personas que exteriorizan sus sentimientos con mucha facilidad. Vivo bajo un caparazón del cual es difícil de sacarme, pero siempre he esperado a que seas tú la persona que pueda lograr derribar la gran muralla que me separa con el mundo.
Siempre he estado esperando a la persona que me salvara de todo esto. Y he sido tan, tan selectiva que aún me pregunto por qué te elegí para ser mi salvador. Supongo que será el destino, o alguna fuerza que haya creado una fuerte atracción en ti y yo haya sido llevada por ella. También supongo que todo esto tiene explicación, pero me paso la vida pensando y no me apetece comerme la cabeza con eso. Simplemente, todo en esta vida pasa, el café se enfría, el sol se esconde en cada atardecer, llueve en los días nublados...
Prefiero no encontrar una explicación a lo que siento, porque en cierta parte disfruto no sabiéndolo. Soy más feliz no sabiendo el por qué de las cosas, y soy muy feliz pensando en ti cada día.
Me pregunto si algún día llegarás hasta a mí y te llamaré tanto la atención como tú lo haces. Sé que soy una chica como todas las demás, pero siento que hay algo especial en mí, porque siempre hay algo especial en cada uno de nosotros (o eso pienso).
Ahora tengo en mi cabeza tu imagen. Sonríes, como muchas veces, mostrando tu perfecta alineación de dientes blanquecinos y colocados perfectamente todos en su sitio. Y tus ojos. ¡Oh tus ojos! Parecen sonreír contigo, y eso me hace aún más feliz de lo que puedo ser cuando te pienso.
También percibo tu olor de alguna manera. Olor a humedad después de un día de lluvia, olor a calle mezclado con la colonia que sueles llevar y que tanto me gusta.
Y ahora mismo estoy sintiendo que me abrazas fuertemente. ¡Oh, sería tan feliz si lo hicieras! Sería la mujer más feliz del universo.
Y al final, esto ha acabado siento otra carta en la que te describo, y en la que yo me autodestruyo, aunque una parte de mi ser está bien con esto, pensando en ti.