.

.

sábado, 20 de abril de 2019

160.


De qué vale dar sinceras palabras
si van acompañadas de lágrimas amargas.
La sinceridad es solo un instante
y el silencio es una constante.

Me quedé con tantas cosas que sacar a relucir
tantos míseros instantes de los que quiero huir.
Quiero sacar la basura de mi mente
y dejar vacío mi inconsciente.

De qué me sirvió amar
si siempre salgo perdiendo como la que más.
Las lágrimas van cayendo una a una,
mientras miro nuestra luna.

Esa que nos regaló nuestro primer beso,
la primera caricia y el primer momento.
Me preguntó si tú también la observas
o giras la cabeza a un lado porque no quieras verla.

Al final los sentimientos son como sus rayos
insaciables y sangrientos vasallos
que buscan enamorados cuando la marea está baja
y así poder disparar una lanza (directa al corazón).

Te echo de menos y ya no sé cómo expresarlo.
Tampoco sé qué hacer con esta soga que me asfixia.
Se llama culpabilidad, es una gran amiga mía.
Tú también la conoces.