De
qué vale dar sinceras palabras
si
van acompañadas de lágrimas amargas.
La
sinceridad es solo un instante
y
el silencio es una constante.
Me
quedé con tantas cosas que sacar a relucir
tantos
míseros instantes de los que quiero huir.
Quiero
sacar la basura de mi mente
y
dejar vacío mi inconsciente.
De
qué me sirvió amar
si
siempre salgo perdiendo como la que más.
Las
lágrimas van cayendo una a una,
mientras
miro nuestra luna.
Esa
que nos regaló nuestro primer beso,
la
primera caricia y el primer momento.
Me
preguntó si tú también la observas
o
giras la cabeza a un lado porque no quieras verla.
Al
final los sentimientos son como sus rayos
insaciables
y sangrientos vasallos
que
buscan enamorados cuando la marea está baja
y
así poder disparar una lanza (directa al corazón).
Te
echo de menos y ya no sé cómo expresarlo.
Tampoco
sé qué hacer con esta soga que me asfixia.
Se
llama culpabilidad, es una gran amiga mía.
Tú
también la conoces.