Muchas veces me
han preguntado qué es ser uno mismo.
Y siempre se viene a la mente la palabra "abrir", y he ahí la cuestión: ¿por qué abrir y no
desnudar?
Yo me siento yo
misma cuando me desnudo ante el papel. Cuando mis pensamientos fluyen sin ningún filtro y dejo a la bestia que es mi mente rasgar todos
y cada uno de mis secretos, haciéndome vulnerable y
poderosa a la vez.
Vulnerable porque
me ensucio, sangro, tiemblo, me cuestiono, me critico, me odio, me analizo
hasta el más mínimo detalle sacándole puntillas a todo lo que encuentro. Me señalo con el dedo una y otra vez, haciéndome ver qué idiota soy y cuánto me queda por
aprender y mejorar. Soy un alma inexperta que bucea en un océano sin fondo.
Poderosa porque es
el único momento en el que puedo ser
sincera sin tener la espinita del qué dirán o esa vocecita
insaciable que lo único que hace es
cohibirme y hacer que me cierre a cal y canto, sin dejar una rendija por la que
corra el aire. Ser libre y poder tener el mando en alguna cosa ya que muchas veces
no tomo por mí misma mis propias
decisiones.
Por eso me gusta
escribir. Porque me abro, me desnudo mentalmente, físicamente, metafóricamente, de todas las maneras posibles. No tengo miedo de enseñar mis cicatrices. Más que nada, porque eso es lo que me hace ver que aún soy humana.
