“¿Y ahora qué?” quizá
sea la pregunta que invada la mente de muchos de nosotros ahora mismo. Estamos
cansados tras este viaje que parece no acabar, y eso que no hemos caminado (en
lo que sería un eje cronológico estándar) ni un cuarto del recorrido total de
nuestra vida.
¡Ni un cuarto! Y
nuestra mochila está llena de frustraciones, esperanzas, sueños sin rumbo y
pensamientos varios que aún no sabemos cómo enfocar y que inundan nuestra mente
sin tener forma alguna… Si lo pensamos bien, este ha sido un año decisivo en lo
que a contenido se refiere, pues en él hemos adquirido gran parte de nuestra
esencia y conciencia individual. El proyecto acaba de iniciarse en este AQUÍ y
en este AHORA.
No es que hayamos
madurado, ni mucho menos, aunque eso es lo que se espera de nosotros. Hemos
llegado al punto exacto en el que tropezarse, caer y volver a intentarlo es
nuestro pan de cada día. Pues no importa cuán perdidos estemos, ni qué
magulladas tengamos las rodillas de tanto caer, ni las lágrimas que empapen
nuestras mejillas, nunca nos faltarán las ganas de soñar.
¿Es madurar entonces lo
contrario a soñar? No. La madurez se adquiere a medida que vemos nuestros
sueños romperse o realizarse. Soñar no es tan bonito como lo pintan en las
películas y es algo que debemos tener presente.
Madurar es salir de
nuestra burbuja particular.
Madurar es ver cómo
nuestros sueños muchas veces se rompen para luego ver esos pedazos y tener el
valor de volverlos a unir, obteniendo así una forma que quizá no es la que
nosotros esperamos pero que puede llegar a ser válida.
Madurar es simplemente
soñar con los ojos abiertos y con los pies en el suelo.
Madurar es llenar
nuestra mochila de pensamientos con sentido, ordenados y claramente expresados.
Pero eso NO es lo que
se espera de nosotros.
Así que aquí tenéis mi
reflexión: tapaos los ojos, los oídos y gritad tan fuerte que el mundo se
asuste de escuchar el sonido de vuestra voz. Que la supuesta “generación
perdida” ha venido para romper con todas las estadísticas con una doble dosis
de esperanza en vena. Porque esto SÍ es lo que se espera de nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario