Me pregunto
qué palabras saldrán
por tu boca
el día en que desaparezca.
Me pregunto
si serán palabras
de amor o
del odio más desgarrador.
Quiero que
me eches de menos,
y que lo hagas
con toda tu alma.
De nada me servirá
que hables bien
frente a mi tumba
si no sientes nada.
De nada me servirán
unas palabras llenas
de mentiras,
pero sí unas de verdad.
Llena de flores mi tumba.
Rosas blancas,
que sabes que son
las que a mí me gustan.
Pon también
unas cuantas margaritas,
que digan lo ingenua
que en su día fui.
Que vengas a verme los días de lluvia
y llores conmigo hasta
el punto en el que ya no sepas
qué o quién eres.
Llora hasta que no sepas si
estás llorando o simplemente
es la lluvia que está cayendo,
empapándote las lágrimas.
No hace falta que llores por mí,
puedes llorar por ti
o por alguna persona
a la que quieras más que a mí.