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martes, 11 de febrero de 2014

El mejor regalo.

"Se nace siempre improbablemente.
Se crece siempre necesariamente.
Se madura siempre relativamente.
Se envejece siempre humillantemente.
Se muere siempre sorprendentemente." Jorge Wagensberg, A más cómo, menos por qué, Barcelona, Tusquets.

La vida pasa demasiado deprisa. Un día te despiertas y estás vivo, tu corazón late, respiras, pero otro puede que ya no vuelvas a abrir los ojos y observar el mundo. 
La vida es corta, o muy larga, depende de como la mires, y con muchísimas etapas.
Tu infancia, la que supuestamente es la más feliz ya que ríes, sonríes, se te consiente ser un ignorante y vivir ajeno a todo lo que pase a tu alrededor, con todos tus deseos al alcance de tu mano.
Otra etapa que vives es cuando estás entre la infancia y la adolescencia. Una etapa dudosa, ya que unas personas te tratan todavía como un niño, y otras como todo un adolescente. Nunca hay un término medio para la gente en esa etapa.
Y ahora sí, la adolescencia. La turbia y negra adolescencia. La gente en esta fase cambia, evoluciona, a veces para bien, otras para mal. Pero lo que sí sabes aquí es que ya nadie es el mismo. La gente se convierte en meros extraños, incluso tú te conviertes en un extraño para ti mismo. Cometes errores (algunos muy difíciles de solucionar), te enamoras, pruebas cosas nuevas, disfrutas. Una parte de tu vida que nunca se vuelve a repetir, y que muchos al crecer desean volver a vivir.
Y luego viene la edad adulta. Aquí todos creemos en que hemos crecido, en que somos más maduros, pero seguimos siendo adolescentes en cuerpos que se nos quedan cada vez más y más grandes. Demasiadas responsabilidades, cargos, y muchos sueños que no se cumplen.
Y por último, la solitaria y triste vejez, donde nos pasamos la vida creyendo que todavía queda algo por lo que luchar, e intentamos combatir el sentimiento de abandono por aquellos que nos dejaron atrás. La etapa en la que esperamos nuestro último suspiro, algunos más impacientes que otros.
 La vida es compleja, pero a la vez llena de significado. La vida es disfrutar, o eso dicen, pero, si te das cuenta, no disfrutas todo lo que deberías. Entonces, ¿es la vida el mejor regalo?

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