.

.

martes, 11 de marzo de 2014

Fantasmas.

Me pregunto cuál fue el día en el que empecé a estar loco. En el que empecé a sentirlos, a verlos, a vivirlos. Siempre pensé que los fantasmas nunca había existido, que eran simples cuentos de brujas. Pero no. Existen, y están por todas partes, acechándonos y esperando el momento idóneo para arrebatarnos nuestras vidas.
Puedo sentir su hélido aliento a mis espaldas. Puedo escuchar lo que susurran. Susurran sus penas, sus súplicas o simples maldiciones contra nosotros. Quieren vernos sufrir como ellos, quieren arrebatárnoslo todo. ¿Por qué? Todavía no lo sé, pero un día lo acabaré averguando, pero no será hoy. 
Te escribo esta carta porque estoy tan sumamente loco que ya no puedo articular palabras con claridad. Me consumen, me destruyen, me matan lentamente. Se intentan llevar mi vida de alguna manera, y sé que acabaré cediendo.
Por favor, no dejes que me lleven. No todavía. Quédate conmigo. Hazme sentir vivo. Haz desaparecer a todos estos fantasmas con tu sonrisa. Por favor te lo pido.
Y ahora, me iré a dormir. Aunque sé que no lo haré. Estos malditos fantasmas nunca me dejan descansar en paz. Pero no hablando literalmente, claro.

Firmado por: El futuro fantasma que hallarás debajo de tu cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario