No hables más
si solo vas a decir
palabras hirientes
que dejen marca en mi alma.
No voy a permitir
que intentes llevarte
todo lo que hay en mí,
toda mi esencia.
Lo que para nosotros puede ser un objeto corriente, puede serlo todo para otra persona. Puede que lo haga sentir seguro, que lo haga sentir fuerte, que lo haga creer... Puede que sea todo lo que le queda, y puede que lo descubras cuando ya sea demasiado tarde.
Por eso odio mucho a aquellas personas que juzgan sin conocer, que hablan por hablar, que se ríen hasta de su propia sombra. Me parece hasta en parte cruel. Es como si te rieras de los sentimientos de alguien. Y dime: ¿a ti te gustaría que se rieran de los tuyos? ¿que los criticasen? ¿que los insultasen?
Algunas veces es mejor callar y asimilar que no todos somos iguales y no intentar dañar a los demás con nuestras palabras. Pero algunas veces lo hacemos sin intención alguna, y es entonces cuando no duele, cuando se perdona, pero cuando hablas para herir... entonces prepárate para la venganza de esa persona, o para observar su valentía, o simplemente para verla caer con ellas.
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