.

.

martes, 19 de mayo de 2015

124.

Atado a estas cadenas me hallo,
escribiéndote desde mi celda estoy,
y es cierto que necesito un milagro
para seguir sobreviviendo hoy.

Encerrado y muerto de frío,
mordiéndome las uñas,
rasgándome con brío,
mi piel desnuda.

Es cierto que necesito una salvación,
quizá esa seas tú,
o puede que todo sea producto de mi imaginación.
Tanto como tú.

Sigo pensando en mis pecados
y en todos los crímenes que cometí.
Todo aquello es pasado,
como el quererte a ti.

Hay voces que me preguntan cada noche 
cómo es que sigo respirando.
Y puede que tenga mil achaques,
pero aún sigo amando.

Mientras haya amor habrá salvación.
Mientras sigas soñando con la libertad
esta existirá 
en toda oración.

Perdóname si dije algo que no debía,
si maté a personas inocentes.
Yo no controlaba lo que decía,
yo no podía verles.

No podía verles a través de esta furia
la cual también me ha llevado a arrasar 
tu piel con toda esta lujuria.
Matar. Amar. Matar. Amar.

Tú me diste esta pistola,
ahora la utilizo en tu contra.
Un. Dos. Tres.
Vuelves atrás otra vez.

Vuelves otra vez a la otra vida
de donde nunca deberías haber salido,
pequeña alma desvalida.
No deberías haber salido.

Ahora solo quedan estas cuatro paredes 
y el recuerdo de tu presencia.
Una pistola hablándome
alimentando mi demencia.

Solo un gesto.
Ven a verme cuando muera.
Aunque muchos no merezcan esto.
Es mejor que muera. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario