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miércoles, 29 de abril de 2015

121.

En mi libreta desgastada,
de lágrimas empapada,
se encontraba nuestra historia,
ya hecha escoria.

Arranqué las hojas,
dejé mi tinta mojar todo
para que así no se pudiera restaurar,
y así por fin olvidar.

Con las palabras sueltas que se vislumbraban
le escribí una canción al dolor.
Pero no era palabrerío vacío
como las que se escuchan en la radio.

Era más que una canción.
Era mi vida escrita en verso,
y la cual cuenta el proceso
de cómo llegaste a mí.

De cómo tiemblo 
al sentir que te pierdo.
De cómo me falta la respiración.
De cómo se está rompiendo esta unión.

De cómo nos mirábamos 
las noches de luna llena.
De los secretos,
que solo sabe ella.

Y todo a partir de palabras sueltas
extractos de ella,
nuestra historia
verdadera.

Sé que no me echas de menos.
Y que me apartas de ti
porque así todo duele menos
y no hay de qué arrepentirse.

Y por eso rajé las hojas,
para así no rozar mi piel con ellas
y hacerme así sangrar
hasta la vida inmortal.

Te dejaré ir si eso es lo que quieres,
solo te pido
que esta noche...
no me dejes caer.

Déjame mostrarte el vacío.
Mi vacío.
Lleno a la vez
de ti.








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