Sálvame, sálvame.
Libérame de estas cadenas
que me tienen sujeta.
Devuélveme la voz
para poder denunciar lo que me hicieron.
Las torturas, las lágrimas,
los llantos.
Las marcas de todos los golpes recibidos
aquí siguen, esperando
ser por fin advertidas.
Devuélveme mi libertad.
La reclamo.
La necesito.
Libérame.
Escúchame.
¿Por qué esta guerra
la cual no lleva a ningún lado
salvo a un incesante dolor?
¿No se supone que me quieres?
¿No se supone que te importo?
La guerra no cesa,
la guerra no termina.
La guerra continuará
hasta que ya no pueda más
y mi alma desaparezca.
¿Es eso lo que quieres?
¿Ver mi cuerpo expirar?
Pues eso tendrás, querido.
Pero que sepas, que los demonios vendrán
y cumplirán mi cometido.
Verte sufrir, como yo.
Sin voz, ni voto.
Sangrando.
Loco.
A un paso de la muerte.
Porque así estoy yo,
así está mi mente.
Muerta.
Eres genial.
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