.

.

viernes, 25 de julio de 2014

92.

Es tan bonito perderme en tu mirada, 
y que no dejes que me funda con la nada.
Es tan bonito quererte,
pero tan arriesgado es perderte. 

Tan difícil que es para mí decirte
que tú eres el que me alegras los días tristes
con solo una risa, con una broma,
con una sonrisa entre toma y toma.

Pero más difícil es pedirle a un Dios
que haga un milagro para que me quieras
tanto o muchísimo más
de lo que te estoy queriendo yo.

Y es que con cada día que pasa mi corazón
va abriendo más y más su frío caparazón,
dejándote entrar, doliéndome,
hiriéndome, desangrándome.

Tenían razón aquellos que dicen que el amor 
no es tan fácil como pensamos, que 
es un juego que gana aquella persona
con más coraje y valor.

Deja de clavarme tu sonrisa,
deja de atronarme con tu risa,
deja de intentar matarme con tu mirada
porque entonces ya no soy nada.

Haces que no me salgan las palabras,
que tímidamente te baje las miradas,
que mi corazón se acelere, 
abriéndose al cierre.

Invades cada uno de mis sueños,
mis pensamientos, mis miedos,
mis inseguridades, mis locuras.
Lo invades todo, y todo curas.

Pero mi corazón sigue sangrando,
cada día te sigue llamando,
porque yo sigo necesitando,
todos y cada uno de tus abrazos.

Necesito tu calor, y ojalá tú necesitaras mi frío,
para quedarnos a temperatura ambiente,
para dejar de ser solo un vaso vacío
que necesita tener a alguien pendiente.

Porque necesitamos ser repuestos, 
ya sean con armas o refuerzos,
porque una batalla hay en nuestro interior,
aunque los motivos no sean los mismos.

Porque en el fondo te necesito,
y espero que tú me necesites,
porque yo ya no puedo,
porque ya demasiado te quiero.


No hay comentarios:

Publicar un comentario