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martes, 3 de junio de 2014

Dime.

Dime qué escondes detrás 
de esa sonrisa fingida, 
detrás de esas mentiras
con las que nunca callas. 

¡Dime la verdad, maldita sea!
Dime que te estás muriendo,
dime que no estás bien, 
dímelo de una vez.

Yo no soy de esas personas
que solo quieren escuchar
aquello que quieren oír.
Yo no quiero falsedades.

Ven, sentémonos a hablar,
y libera de tu corazón 
todo lo que tu boca calla.
Libéralo, libérate.

Deja el cigarrillo 
y el café frío para después,
ven aquí y dime qué es
a lo que tú tanto temes.

Me duele que seas así,
que me lo ocultes todo,
cuando sabes que yo
sería capaz de matar por ti.

Mataría personas, monstruos
e incluso demonios solo
por verte sonreír cada 
día al amanecer.

Así que si cambias de idea,
yo estaré aquí, aguardando tu llegada, 
así que por favor,no tardes mucho
en decidirte, porque no soy eterna.

Aunque puedo llegar a ser eterna,
si vuelves a esbozar una sonrisa
en ese lienzo que es tu pálida cara,
ahora llena de lágrimas imperceptibles.



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