Mi mirada está vacía, y puede que mi corazón también. Es como si me faltara algo, ¿pero el qué? No paro de preguntarme todas las noches qué me falta, hasta que me he dado cuenta de qué es eso que necesito. Te necesito a ti. Sé que es cursi, pero necesito amor, pero no amor carnal, si no amor sentimental. Necesito sentirme querida, deseada, sentirme alguien especial... Y es curioso que seas tú por el cual muero, más que nada porque todo esto es imposible.
Sé que tus ojos azules, azules como el mar y tranquilos como la marea en calma, nunca me verán como algo más que una amiga (si es que para ti lo soy).
Sé que nunca podré abrazarte fuertemente, estar mucho tiempo entre tus brazos, tocar tu pelo moreno y liso (aunque no tanto como el mío).
Sé que nunca seré lo suficiente para ti. Lo suficientemente mayor. Es triste que haya personas todavía que piensen que en el amor importa la edad.
Nunca pararé de repetirme que no hay edad para amar, porque es sólo un número. Es el número de años que llevamos vividos, pero no indica por todo lo que ha pasado esa persona y cómo es en realidad. Porque una persona puede ser joven y a la vez haber vivido mucho en poco tiempo, y puede ser una persona de avanzada edad y no saber apenas nada de la vida.
Cada persona es un mundo, y tú para mí eres el mío, por eso siento un vacío. Porque necesito algo que ayude a tapar todo aquello y me haga feliz, y no sé por qué, pero mi corazón y mi mente te han elegido a ti, para mi desgracia.
Querido corazón, me gustaría que dejases de elegir tan mal de quién me enamoro y quién no, porque al final el vacío acabará siendo tan grande y acabaré cayendo en él.
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