La envidia. Uno de los pecados capitales. Puede que no uno de los más "graves" por así decirlo, pero sí se da muy a menudo sin darnos cuenta.
Y es que somos muy envidiosos, desde siempre quieremos todo lo bueno que tienen los demás. Por ejemplo: de pequeños, si alguien se traía un juguete y a ti te gustaba, ibas corriendo a pedírselo a tu madre, y ella te lo compraba, y tú ya eras feliz.
La envidia es un: tú tienes algo bueno, pues yo también.
La envidia no es buena. Sí que es verdad que podemos tener un poco, y que en cierto modo no pasa nada, pero sí pasa, porque ves a todo el mundo con algo que deseas, y tú no tienes nada. Y quieras o no, ver que todos lo obtienen mientras tú sigues en las mismas, hace daño. Es como si algo bloqueara totalmente tu sentido racional, y todo girase alrededor de ello.
Para mí, la envidia es algo totalmente sorprendente, porque muestra hasta qué punto podemos llegar para conseguir lo que más deseamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario