Siempre hay algo que quieres, que anhelas, que deseas más que nada. Y muchas veces intentamos conseguir nuestro objetivo, por muy difícil que sea, y cuando lo consigues, te das cuenta de que no es como te habías imaginado tú que era, que no era nada comparado con lo que tú esperabas que fuera. Y entonces te culpas a ti mismo, por ser tan ingenuo y haberlo idealizado tan tontamente.
¿Y qué hacer cuando te pasa esto? No puedes hacer nada, solamente puedes aprender de ello, como cada una de las cosas de la vida, porque nunca nada ni nadie te dará lo que más deseas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario