.

.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Por favor, no me juzgues.

Por favor, no me juzgues. Apaga las luces. Baja las persianas. Déjate llevar. No pienses. Tan solo siente. Deja que todo fluya. Disfrutemos de la oscuridad.
Mírate. Mírame. Has conseguido lo que ninguna otra persona había sido capaz de hacer en toda mi existencia. Me tienes a tus pies, y has conseguido desnudar algo más aparte de mi alma. 
Bésame. Hazme estremecer. Susúrrame al oído cosas obscenas. Sígueme el juego. Volvámonos locos. Probemos a ver quién grita más. Probemos a ver quién consigue llegar al clímax antes. 
Tan solo deseo. Calor. Amor. Pasión. Quizá un poco de lujuria. Quizá un poco de rebeldía. Deja que te invada todo lo que tienes y demuéstramelo. Eso a no ser que seas un cobarde.
Piérdete en cada uno de los rincones de mi cuerpo. Hazme sentir atrayente, aunque no lo sea. Empótrame contra las sábanas. Hundámonos bajo ellas.
Es increíble como este simple juego, este simple trueque de placer pueda llegar a ser tan importante para mí. No me juzgues por soñar que hemos acabado en la cama porque hay algo más que simple atracción. Déjame soñar con que el amor perfecto existe.
No me hundas al irte nada más acabar. Quédate. Contemplemos juntos el amanecer. Porque todo simplemente es más bonito si lo puedo compartir contigo.
Como lo que hemos compartido esta noche. Eso, querido, nunca lo volveré a compartir con nadie. Te he dado mi regalo más preciado. Espero que sepas aceptarlo.

1 comentario: