«Siempre quise a Paulina. En uno
de mis primeros recuerdos, Paulina y yo estamos ocultos en una oscura glorieta
de laureles, en un jardín con dos leones de piedra. Paulina me dijo: "Me
gusta el azul, me gustan las uvas, me gusta el hielo, me gustan las rosas, me
gustan los caballos blancos." Yo comprendí que mi felicidad había
empezado, porque en esas preferencias podía identificarme con Paulina. Nos
parecimos tan milagrosamente que en un libro sobre la final reunión de las
almas en el alma del mundo, mi amiga escribió en el margen: "Las nuestras
ya se reunieron." Nuestras en aquel tiempo, significaba la de ella y la
mía.» - La trama celeste , Adolfo Bioy Casares.
Mentiría si te dijese que no te quería. Mentiría si no te dijese que durante tanto tiempo eras lo primero que veía al despertar. Porque era abrir los ojos y verte de alguna manera. Porque tú eres la persona que cambió mi forma de ver el mundo. Porque le diste algo más de color, y todo pasó de ser blanco y negro a tener infinidad de tonos. Porque eras como yo, pero con todas aquellas cosas que a mí me faltaban y que me ibas dando día tras día. Porque te gustaban las miradas perdidas, las ojeras, las noches de insomnio, los solos de guitarra, los amaneceres y las canciones tristes.
Y por eso siempre diré que nuestra etapa juntos fue una de las mejores de mi existencia, y guardaré cada momento como si de un tesoro se tratase. Porque un tesoro no son simples piedras preciosas y oro, también son las pequeñas cosas que nadie aprecia, y en las que yo me percato.
Porque las cosas pequeñas son las que verdaderamente valen la pena. Y es que, en verdad no son tan pequeñas como a nosotros nos parecen. Algunas son enormes y maravillosas y pasamos de ellas, haciendo más caso a otras más vanales. Sinceramente, nunca llegaré a entender a la gente.
Pero a ti sí te entendía, y por eso me gustabas. Porque siempre sabías de lo que hablaba, y nunca me mirabas con desdén o me ignorabas por completo. Y por eso te echo de menos, Paulina.
Sé que cometí errores, pero todos somos humanos. Solamente si te fijaras en todas las cosas pequeñas que te di (y en las muchas grandes que también te ofrecí) todo se acabaría. Toda la indiferencia, todo el frío, todo el rencor.
Solo quiero una segunda oportunidad. Tan solo quiero volver al pasado. Quiero volver a ver la vida en la muerte, el calor de un alma en la más gélida soledad, tus ojos oscuros observándome tan llenos de sabiduría y que tanto me gustan, tu sonrisa al amanecer. Quiero dejar de verlo todo en blanco y negro. Quiero que vuelvas a enseñarme lo que era el color. Lo que era el amor. Lo que era tener un alma gemela. Quiero que nuestras almas se reúnan, como en los viejos tiempos.
Tienes esa capacidad de enamorarme con lo que escribes, que vas a acabar conmigo.
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