"Monsters are real, and ghosts are real, too. They live inside us. And sometimes they win." - Stephen King.
Su cabeza era un cúmulo de pensamientos. Temblaba violentamente, aterrorizada, a causa de aquellas voces que escuchaba únicamente en su cabeza, voces que nadie más oía ni percibía, los monstruos que vivían en su interior.
Sus piernas se doblaron, haciéndola caer de rodillas. Se sujetó al lavabo como pudo y volvió a levantarse para mirarse en el espejo.
Y se encontró con un engendro, gordo, asqueroso y al que nadie querría. Eso era lo que veía (o lo que su mente le hacía ver). Un ser que no merecía haber existido nunca.
Y se encontró con un engendro, gordo, asqueroso y al que nadie querría. Eso era lo que veía (o lo que su mente le hacía ver). Un ser que no merecía haber existido nunca.
Incoscientemente, sus manos buscaron, deseosas, algo. Un objeto muy, muy peligroso. No era una pistola, ni tampoco una bomba, si no una cuchilla, la cual observó durante mucho tiempo. "Es mi única salida." pensó.
Una lágrima brotó de uno de sus ojos y recorrió la curva de su perfecta mejilla. Otra la secundó. Y otra. Y otra más. Era un círculo vicioso, soltabas una lágrima y salían todas, quisieras o no quisieras.
Hundió la cuchilla en su piel, decidida. Intentó reprimir una mueca de dolor, cosa que no consiguió, y dejó que la sangre fluyera, y que junto a ella salieran de ella toda su pena y su frustración, en un inútil intento de hacerla sentir mejor.
El dolor empezó a ser más y más intenso y más sangre comenzó a salir de sus venas, bañándolo todo de rojo, el suelo, el lavabo, el bidé. Sus fuerzas la abandonaron una vez más, y se precipitó al suelo, golpeándose fuertemente la cabeza.
Y cuando quiso darse cuenta, su "sueño" se había cumplido. Su corazón ya no latía, su cuerpo estaba frío y pálido como el marfil, y sus ojos color miel estaban abiertos de par en par. Pero también apreció lo bonito de lo que había perdido, porque la vida sí, puede ser extremadamente horrible en algunos casos, pero no hay que dejarse guiar por los fantasmas, hay que aprender a ignorarlos, porque si te dejas arrastrar te irás, y todo finalizará al fin, y no podrás ver cómo todo lo malo cambia, porque las cosas malas no duran siempre (aunque tampoco las buenas).
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ESTO NO ESTÁ AMBIENTADO EN UNA HISTORIA REAL O ALGO POR EL ESTILO. T-O-D-O ES FICTICIO, AUNQUE ES VERDAD QUE SÍ HAY CASOS MUY PARECIDOS A ESTE, PERO NO ES MI CASO. GRACIAS POR LEER.
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