.

.

sábado, 28 de diciembre de 2013

14.

 Un día te levantas de la cama y te das cuenta de que otro año más ha pasado por ti, que eres un año más vieja, y a la vez más sabia. Has madurado, eres más alta y esbelta y es posible que aún conserves rastros de tu yo más infantil todavía.
Parece mentira que ya hayan pasado catorce años desde ese 28 de diciembre del 1999. Aquella noche en la que mi madre percibió que ya estaba en camino, aquella noche en la que nadie la creía. Nadie creía que yo iba a nacer. Era el día de los Inocentes, no era normal aquello. Pero no, era verdad, y era yo.
Ahora miro atrás y echo mucho de menos cuando era pequeña. Era feliz, sin tantas preocupaciones, sin tantas responsabilidades, sin tantas inseguridades. Sólo era yo misma, como siempre habría tenido que ser.  
Pero no pienso hablar de eso ahora. Nada de preocupaciones, nada de lágrimas, nada de dolor. Simplemente, disfrutar de alguna de las ventajas que me traiga el crecer.
La verdad es que todavía no me creo nada de lo que está pasando. Todo el mundo me está demostrando que de verdad importo y que soy especial. ¿Es todo esto un sueño?  
Solo queda desearme feliz cumpleaños a mí misma, y como una persona especial me dijo: "Eres la broma más bonita que he visto nunca. Felicidades."
¡Felicidades, Ghostgirl! 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario